¿Industrialismo o capitalismo como causa de la crisis
ambiental?
Reseña de: Goldblatt,
David (1998), Teoría social e ambiente, Instituto Piaget, Lisboa, 312 pp.,
isbn 972-771-037-9.
Un libro
imprescindible para cientistas sociales, filósofos e
interesados en la cuestión ambiental. Imprescindible porque su autor, David Goldblatt, profesor de la Open University,
analiza en profundidad y con aguda crítica el pensamiento de cuatro de los
mayores teóricos sociales actuales en relación con el tema ambiental. Anthony Giddens, André Gorz, Jürgen Habermas y Ulrich Beck, en ese orden, son descuartizados –en el buen
sentido. Dos características destacan en el texto: el rigor con que Goldblatt ordena el pensamiento de los autores analizados,
a pesar de los cambios que tuvieron en las ultimas
décadas. Eso es notorio en el caso de Anthony Giddens,
y Goldblatt lo desnuda. Y, también, la agudeza
crítica, que no deja lugar a vacuidades.
Todo el libro
está organizado en torno a dos cuestiones: los orígenes y efectos de la degradación
ambiental en las sociedades modernas, y las condiciones sobre las cuales las
fuerzas políticas pueden ser movilizas con éxito contra la degradación del
ambiente. Goldblatt comienza dejando mal parada a la
sociología. Según él, los grandes de la sociología, como Durkheim,
Marx o Weber, poco dijeron sobre la cuestión ambiental (vea una opinión
contraria en el caso de Marx en los libros de John Bellamy
Foster y de Paul Burkett, ambos reseñados en
<www.unilivre. org.br/centro/f_resenhas.htm>). El momento histórico
habría sido un impedimento, en tanto dichos pensadores fueron testimonios de
las dificultades históricas de las sociedades premodernas
para sobreponerse a la naturaleza externa, y de las modernas a sobrepasar esos
límites. La cuestión de la degradación del medio ambiente no estaba en la
agenda histórica de finales del siglo xix y principios del xx, cuando la
sociología adquirió su madurez teórica.
El primer
sociólogo analizado es A. Giddens. La pregunta que
guía el análisis es: ¿quién es el responsable por la devastación moderna del
ambiente? ¿Es el capitalismo o el industrialismo? Giddens
elabora su teoría sociológica en continuo enfrentamiento con el materialismo
histórico. En la década de los setenta y ochenta, Marx todavía tenía fuerte presencia
en la teoría de Giddens, y el
industrialismo-capitalista resultó el reo, culpable de la destrucción de la
naturaleza. Pero, a finales de los ochenta, y como consecuencia del
conocimiento que Occidente tuvo de la destrucción del medio ambiente por las
economías llamadas socialistas, Giddens cambia de
posición, y se distancia más de Marx, culpando al industrialismo por la
degradación ambiental. Para eso debe utilizar el concepto de modernidad –que abarca tanto capitalismo como
socialismo– como criterio sociológico central. Golblatt
es implacable en la crítica. No se precisa ser marxista —y Goldblatt
no lo es— para demostrar, convincentemente, que el cambio teórico de Giddens debilitó su análisis. Debe ser destacado, además,
que Goldblatt no se conforma con la crítica a los
autores, y avanza en construcciones metodológicas propias, como cuando señala
la necesidad de distinguir entre causas directas y causas estructurales de la
degradación ambiental. Las primeras serían visibles, como la agricultura de quema
y roza en los bosques tropicales. Las segundas, las presiones históricas y
estructurales, constricciones y oportunidades que inducen a grupos e individuos
a reaccionar en su comportamiento económico y demográfico en forma problemática
respecto del ambiente. Por ejemplo, en el caso del subempleo urbano, la escasez
de capital, etcétera. Otro ejemplo es la importancia que Goldblatt
otorga tanto a la cultura como a la política para comprender la degradación
ambiental. Él avanza en la respuesta a la pregunta de por qué ciertos
individuos, en determinadas circunstancias históricas, evalúan de una u otra
forma la degradación ambiental, y cómo dicha conciencia se confronta con los
intereses inmediatos. En ese contrapunto, entre los autores criticados y sus
propias posiciones queda clara la perspectiva de Goldblatt,
crítico de los ecologistas verdes por identificar como causa estructural de la
degradación ambiental el industrialismo, en lugar –como Goldblatt
sostiene– del capitalismo, pero distante del marxismo, al resaltar la autonomía
propia y el papel de la cultura y la política, que ejemplifica en el caso de la
sociedad urbana.
El segundo
sociólogo considerado es André Gorz. Notoriamente
menos variable en su pensamiento y más próximo de su crítico. No obstante, Goldblatt critica a Gorz: el
ignorar el papel de las fuerzas internacionales en la degradación del ambiente,
como cuando hay procesos de contaminación transfronterizos; el establecer una
relación directa entre impactos ambientales e incremento de los costos
ambientales, cuando de hecho entre el reconocimiento del impacto y su
transformación en costos hay un proceso de lucha política que se puede
manifestar de diferentes formas, y también la falta de mención del papel de los
movimientos ambientalistas por crear una conciencia de degradación, así como
presionar a los gobiernos para internalizar dichos problemas.
En tercera
instancia, Goldblatt considera los aportes de Habermas para la comprensión de los movimientos sociales
ambientalistas. Critica a Habermas por: a) no
considerar la interacción entre las sociedades como elemento político para
comprender la dinámica de los movimientos ambientalistas, como cuando los
problemas transfronterizos generan interacción entre los Estados; b) por
considerar los movimientos ambientalistas dentro de un conjunto de movimientos
de resistencia a la “colonización del mundo natural”, sin ubicar los problemas
concretos de degradación en el centro del análisis; y, por último, y tal vez lo
mas grave, c) por olvidarse de la historia, en lo que
atañe a los cambios en el industrialismo y el capitalismo.
En cuarto y
último lugar, Goldblatt analiza la sociología
del riesgo del alemán
Ulrich Beck. A diferencia de los casos anteriores,
para Beck la cuestión de la degradación ambiental está en el centro de una
moderna teoría social y no es un elemento más. Goldblatt
duda que los riesgos de la sociedad moderna hayan conducido a modificaciones
tan importantes en el comportamiento como para basar en dicho concepto toda la
estructura teórica, como lo hace Beck. Para comenzar, considerar el riesgo como
esencialmente negativo es, cuando menos, arbitrario. Tampoco, según Goldblatt, Beck es sensible a la relación entre los cambios
históricos y la degradación ambiental.
En su
conjunto, la obra de Goldblatt es una guía
metodológica de gran calibre para el estudio de la problemática ambiental. A
pesar de eso, la tarea de alcanzar tal perspectiva no es simple: requiere un
lector cuidadoso, ya que la crítica a los autores y sus propias propuestas se
entrelazan continuamente.
Guillermo Foladori
Universidad de Columbia
Correo-e: gf2102@columbia.edu