Dinámica y estructura de la industria
de las tecnologías de la información en México[1]
Pablo Mejía Reyes
El
Colegio Mexiquense
1. Consideraciones
generales
En términos de
este documento definimos a la industria de las tecnologías de la información (iti) como aquella encargada de producir
y comercializar bienes y servicios destinados al almacenaje, procesamiento y
transmisión de información, y comprende rubros tales como hardware, software y
servicios.[2] Es
una de las más dinámicas de la economía mundial (Ernst y O’Connor,
1992), y sus usos han revolucionado la manera de hacer las cosas en casi todas
las actividades humanas, con un especial impacto en la generación de bienes y
servicios (Coriat, 1992). La permanente innovación
tecnológica, traducida en la introducción de nuevos, poderosos y más baratos
equipos, es uno de sus rasgos principales; y el crecimiento de sus ventas y de
su comercio exterior la erigen como una de las empresas que se convertirán en
soporte de la economía mundial.
La iti es una de las industrias
consideradas modernas, en la que la tecnología tiene un papel central.
Precisamente el carácter de externalidad y bien público de la tecnología –lo
cual favorece su transferencia y permite su estandarización– es lo que hace
posible la entrada de nuevos participantes, al menos en segmentos que no exigen
tecnología de punta. Sin embargo, la existencia de economías a escala
–estáticas (tamaño mínimo eficiente para ingresar al mercado), dinámicas (de
aprendizaje) y de alcance (plantas de multiproductos)–
en las distintas etapas del proceso productivo, constituyen barreras a la
entrada difíciles de salvar para los entrantes tardíos (Ernst
y O’Connor, 1992), y vuelven factible la
consolidación de monopolios u oligopolios (Tirole,
1988). La conjunción de ambos aspectos, la difusión de la tecnología y la
existencia de economías a escala, han forzado a las empresas a emplear
estrategias de competencia basadas en la diferenciación del producto y en la
integración de paquetes de venta de equipo, programas, servicios y
capacitación, dando lugar a un mercado que se aproxima más al de la competencia
monopólica. El tránsito hacia un mercado de esta naturaleza ha sido paulatino.
De un oligopolio firme y definido se ha pasado a otro altamente inestable, para
llegar en algunos casos a uno muy cercano al de la competencia monopólica. Sin
embargo, con el objeto de no perder la hegemonía, las empresas por tradición
más fuertes han enfocado su atención hacia el control de la producción de
insumos claves, el manejo de las redes de comercialización o la internalización
de los productos de la investigación y desarrollo (iyd).
Aunque inminente, la difusión de la
tecnología no es instantánea ni homogénea. Las empresas que encabezan la
industria pertenecen a países tradicionalmente avanzados o a otros en los
cuales su impulso ha formado parte de políticas deliberadas de desarrollo (Flamm, 1987; Carliner, 1991). En
el primer caso, autores como Krugman (1990b) y Krugman y Obstfeld (1988) han
argumentado que cuando se trata de industrias productoras de bienes en las que
hay economías a escala, los países se especializan en la producción del bien
para el que tienen un mercado más grande. Krugman
(1990a), por otra parte, considera que en la determinación del tipo de bien que
producirá cada país intervienen factores históricos, culturales o accidentales
(guerras, religión, descubrimientos científicos, etc.). Según esta lógica, en
ausencia de fenómenos afortunados, a menos que se ponga en práctica una
política sectorial deliberada y cuidadosa, los países que no tienen las
condiciones mencionadas jamás podrán ingresar en esta industria.
Existen, sin embargo, excepciones de
países moderadamente avanzados que producen y exportan equipos de cómputo,
mostrando un comportamiento no consistente con lo antes planteado. La
explicación de este hecho radica en el papel que han desempeñado las empresas
transnacionales (et). Como parte
de su estrategia para ganar competitividad, las et
han integrado vertical u horizontalmente etapas de la producción realizadas en
distintos países, con el fin de aprovechar las ventajas que ofrece el país
huésped en las etapas específicas de la producción ubicadas ahí (Grunwald y Flamm, 1985:1-11), lo
que les permite aprovechar las economías de escala obtenidas de la especialización
en ciertas líneas de productos que emplean insumos similares o que solamente se
diferencian por su aspecto externo.
Éstas son algunas de las
características de la industria productora de computadoras en todo el mundo (Mejía, 1998a y 1998b). El objetivo de
este trabajo es documentar estos aspectos para el caso de esta industria en
México. Los hallazgos más importantes de este texto pueden resumirse en los
siguientes términos: actualmente existe un mercado dinámico, aunque
heterogéneamente distribuido, dominado por las et
dedicadas a la producción de bienes, cuya tecnología se ha estandarizado. Estos
aspectos se examinan en las restantes secciones. En particular, en la segunda
sección se analiza la dinámica de la demanda mediante el uso de información
desagregada para hardware, software y servicios. En la tercera sección se
emplea información correspondiente a las dos empresas líderes del mercado para
analizar la concentración industrial y el grado de competencia de los segmentos
de computadoras personales y servidores. En la cuarta sección se aborda la
dinámica de la inversión y producción, así como del tipo de productos generados
por las empresas radicadas en México. Por último, se establecen algunas
consideraciones finales.
2. La dinámica de la
demanda
2.1. Comportamiento
general
El comportamiento
del mercado mexicano es muy similar al del internacional: muestra elevadas
tasas de crecimiento –aunque decrecientes, indicando una mayor madurez–, fuerte
tendencia hacia el uso de sistemas más pequeños y poderosos, importancia cada
vez mayor de los servicios y del software[3] y
un corto ciclo de vida de los productos. Para la configuración de estas
características, empero, fue necesario pasar por diferentes etapas.
El impulso del gobierno en la conformación
de este mercado resultó de fundamental importancia. Además de haber introducido
el uso de los equipos de cómputo hace casi tres décadas, desde 1977 el gobierno
destinó cantidades crecientes de recursos a la demanda de bienes y servicios de
informática, las cuales alcanzaron un máximo de 600 millones de dólares en
1991. Con todo, las necesidades financieras asociadas a la crisis económica de
los años ochenta y la política de cambio estructural basada en la desregulación
y reprivatización de las actividades económicas, determinaron el retiro
sistemático del gobierno de las actividades productivas. Por consiguiente, la
participación del sector público en el mercado de las ti se redujo a menos de 50% a partir de 1984, manteniéndose
casi en 40% hasta 1991. Desde entonces se aprecia un cambio importante en la
tendencia de la participación del gobierno en este mercado, debido a la
profundización de la política de privatización de las empresas paraestatales y
de la banca (inegi,
1992:54): la participación del sector público en este mercado disminuyó aún
más, para ubicarse en alrededor de 30% en 1994.[4]
Por ende, al parecer es ahora el pib el
determinante central del comportamiento del mercado, sobre todo desde mediados
de la década anterior. En general –medido en dólares de los Estados Unidos–, el
mercado mexicano de las ti
presenta tasas de crecimiento mayores en valor absoluto a las del pib real. Este
patrón se observa tanto para el equipo de cómputo durante el periodo 1981-1989
(véase cuadro 1) como para el mercado total de las ti entre 1989 y 1999 (véase gráfica 1, en la que se incluyen
perspectivas a partir de 1995).[5] De
modo específico, no obstante, existen algunas fluctuaciones en el
comportamiento de las tasas de crecimiento que pueden explicarse por fenómenos
claramente identificados.
Las drásticas caídas del mercado de
cómputo en 1982-1983, 1986 y 1988, han estado asociadas con tasas de
decrecimiento del pib
real, lo cual ha sido resultado de las crisis económicas experimentadas en esos
años y/o de las políticas contraccionistas
implantadas para paliar las crisis. La caída del mercado de las ti en 1994-1995, que se aprecia en la
gráfica 1, se debe a razones similares. Esta conducta muestra la estrecha
relación entre el pib
y el comportamiento del mercado de equipo de cómputo y de las ti.
Por otro lado, el retiro del
gobierno, al parecer definitivo, de algunas actividades económicas, lleva a
pensar que el peso de la administración pública federal en el mercado de
computadoras se ha reducido de manera irreversible. Sin embargo, esta instancia
como fuente de demanda no ha sido reemplazada por otros sectores y eso ha
llevado a la desaceleración en el crecimiento del mercado a partir de 1991. A
futuro sólo se espera una recuperación gradual encabezada por el sector privado
e incentivada por el Programa de Desarrollo Informático (Poder Ejecutivo
Federal, 1996).
Por otro lado, la distribución en el
uso de bienes y servicios de las ti
dentro de los distintos sectores institucionales muestra una gran heterogeneidad.
Al parecer, dentro del sector público hubo un importante desaprovechamiento de
los bienes y servicios de informática derivado de la gran desigualdad de su uso
entre los distintos sectores de gobierno (Poder Ejecutivo Federal, 1996:30-32).
Todavía en 1994 se notaban bastante tales diferencias: el sector central
absorbía hasta 22% y el paraestatal, 85%, en tanto que la participación de los
gobiernos estatales y municipales representaba sólo 16 por ciento.
Por otro lado, el sector privado
actualmente explica la evolución de la mayor parte del mercado pues absorbe 70%
de la demanda doméstica. La necesidad de mejorar la eficiencia de sus
actividades administrativas y comerciales, así como de automatizar sus procesos
productivos, se ha incrementado debido a la liberalización del comercio y de la
inversión extranjera directa. Estos cambios han exigido una mayor
competitividad y han aumentado la cantidad de información sobre mercancías,
proveedores, competidores, inversiones, etc., que debe manejarse.
Hasta
ahora, la mayor parte de la demanda del sector privado corresponde a la de los
grandes grupos comerciales, industriales y financieros; la de las empresas
micro, pequeñas y medianas es casi nula (Poder Ejecutivo Federal, 1996: 43-46).
Del análisis por sector (véase gráfica 2) se observa que el financiero es el que representa una mayor
demanda debido a los grandes volúmenes de información que debe manejar y a la
distancia, el tiempo y oportunidad exigidos por sus operaciones.
La demanda del sector industrial,
por su parte, representa poco más de la quinta parte de la del sector privado.
Principalmente, la introducción de la informática se da en dos ámbitos: la
automatización de las operaciones de control y administración de las plantas, y
la automatización de los procesos productivos. En particular, la industria
automotriz es la que más utiliza la informática. Finalmente, el sector
comercial está incorporando el intercambio electrónico de información por medio
de redes para agilizar sus transacciones con clientes y proveedores.
Aunque en el entorno global el gasto
gubernamental y, principalmente, el pib constituyen los determinantes centrales del
mercado, en un ámbito de mayor desagregación pueden detectarse diferencias
importantes en la dinámica de los mercados de los distintos productos.
2.2. Comportamiento
de los distintos segmentos del mercado
Como se observa
en el cuadro 1, durante el lapso 1981-1989, luego de la caída generalizada de
1982, el único rubro del hardware que ha presentado tasas de crecimiento
positivas es el de computadoras personales (pc), cuyo máximo se alcanzó en
1985. Las ventas de minicomputadoras y de sistemas de gran escala han tenido un
comportamiento irregular después de 1982, pero, salvo 1987, se aprecia un grave
e irreversible deterioro. En los tres casos y en el total, sin embargo, la
evolución de sus ventas muestra un cambio de tendencia a partir de 1985 cuando
su crecimiento se reduce. Vale la pena destacar que en los episodios de
decrecimiento o desaceleración, los sistemas de mayor tamaño han sido los más
afectados.
A causa de las diferencias en la
evolución de los distintos rubros, la estructura del mercado se ha invertido,
lo cual puede apreciarse también en el cuadro 1. Después de que en 1980 un poco
más de 90% se repartía igualmente entre minicomputadoras y sistemas de gran
escala, en 1989 ambas sumaban casi 34%. Por su parte, las pc pasaron de menos de 9 a más de
65% del total durante el mismo lapso.
En el segundo periodo, en el que se
incluyen las perspectivas del mercado para el periodo 1995-1999, puede
observarse un importante –aunque decreciente– aumento en las ventas hasta 1994,
año seguido por la drástica caída de 1995. Se espera una lenta recuperación
para 1996 y un crecimiento alto después, pero no a las tasas de 1990-1991
(véase gráfica 1). En este lapso, el análisis por tipo de producto sugiere un
mayor dinamismo de los servicios, seguido de los programas para computadora y
al final el hardware. Así, en el transcurso de esta década se ha dado una
recomposición del mercado acorde con las tendencias mundiales.[6] La
primera columna del cuadro 2 muestra que hacia 1980, 12.2% del mercado
correspondía al software en paquete, 18.6% a servicios, y la diferencia (69.2%)
a hardware. La situación había cambiado en 1995 conforme a la última columna
del mismo cuadro, en la que se muestra que los porcentajes correspondientes
para ese año eran 12.9, 34.1 y 53%, respectivamente. Sin lugar a dudas, esta
situación ha estado condicionada por las dificultades para desarrollar nuevas
tecnologías[7] y por la naturaleza misma
de la arquitectura dominante (risc), que exige el desempeño de más funciones por
parte del software, así como por la aguda competencia que obliga a las empresas
a promocionar sus productos en paquetes de hardware, software y servicios de
soporte y capacitación (Ernst y O’Connor,
1992).
En el rubro de hardware, los
sistemas personales[8] son los de comportamiento
más dinámico (véase gráfica 3), lo cual puede verse también en una menor
participación dentro del total de los sistemas multiusuarios[9] y
el mantenimiento de la de sistemas de uso personal entre 1989 y 1995 (véanse
gráficas 4 y 5). Entre los sistemas multiusuarios
existe cierto desplazamiento hacia los sistemas pequeños, aunque en general es
menor la participación de todos, resultante de la drástica caída de su tasa de
crecimiento a partir de 1993 (véanse también gráficas 3, 4 y 5).
Las ventas de pc son el rubro más estable de
los sistemas de uso personal y del total del hardware. Aunque con una tendencia
decreciente, es probable que después de la caída de 1995 ocurra una
recuperación sostenida (véase gráfica 3). Sin embargo, es necesario hacer notar
que la crisis de 1995 mostró que la demanda de pc ha dejado de ser inmune a las
fluctuaciones económicas, y que su comportamiento se ha aparejado al de los
demás rubros en este aspecto.
Por su parte, las estaciones de
trabajo tuvieron altas tasas de crecimiento a principios de los noventa y
fueron uno de los sectores menos
castigados por la crisis de 1994-1995, aunque no se espera un incremento
sustancial de su participación en el total debido a los elevados costos
asociados con la instalación de una red completa (véase gráfica 3). A su vez,
las adiciones a las pc
y/o estaciones de trabajo[10] (pc/Wkts add-ons) constituyen un
rubro muy sensible a las condiciones económicas generales, porque las adiciones
a la infraestructura son de los primeros gastos pospuestos en épocas de crisis;
su tasa de crecimiento es altamente volátil, aunque su participación en el
total a lo largo del periodo es más o menos constante. El campo de comunicación
de datos, finalmente, también muestra una evolución decreciente, con
recuperación lenta luego de la crisis, aunque su participación porcentual
podría ubicarse por debajo de 5%, 3.5 puntos por encima de su participación
inicial (véanse gráficas 3, 4 y 5).
Este desplazamiento hacia los
sistemas pequeños se explica principalmente porque las características
tecnológicas de sus procesos productivos y el enorme mercado potencial han
obligado a las empresas a invertir en iyd
para el mejoramiento en la capacidad, la confiabilidad y la versatilidad de
tales equipos. Por otro lado, la difusión de la tecnología y las externalidades
tecnológicas se han traducido en la aparición constante de nuevos competidores
internacionales que han presionado los precios a la baja, pues en este segmento
las barreras a la entrada se reducen de manera constante. Esta tendencia se ha
acentuado –sobre todo en las corporaciones, instituciones de educación,
oficinas públicas, etc.– con la generalización de las redes de computadoras que
permiten compartir con varios usuarios los sistemas de alta potencia (Ernst y O’Connor, 1992).
El mercado de activos intangibles de
la iti
se refiere al software en paquete[11] y
los servicios. Solamente se dispone de información para el periodo 1989-1999,
pero es suficiente para matizar en el caso mexicano las tendencias en el
mercado mundial y que ya se han explicado en un aspecto cualitativo (véase
cuadro 2).
En el primer caso, el del software,
se observa un comportamiento similar al del mercado nacional total, con una
importante desaceleración a partir de 1990 y una recuperación moderada después
de la crisis de 1995 (véase cuadro 2). Este comportamiento permitirá que para
1999 se mantenga la participación de ese rubro en el mercado en alrededor de
13%, un poco más de 1% con respecto a la de 1989. Los servicios, por su parte,
acusan también un comportamiento similar al del mercado total, aunque siempre
con tasas de crecimiento mayores. Por ende, se espera que su participación se
duplique en el total del mercado a lo largo del periodo considerado. Como se ha
mencionado antes, estas tendencias se explican en buena medida por la creciente
importancia que tienen ambos sectores en la integración de paquetes de venta
que tienen como objetivo ofrecer un producto integral basado en un mayor
acercamiento con el cliente para cubrir sus necesidades específicas.
El análisis por segmentos de mercado
muestra que no habrá un cambio significativo en la estructura porcentual del
software sino solamente una profundización de su perfil. Los sistemas y las
utilerías[12] seguirán siendo el factor
menos importante, con una participación menor en 7% a la inicial. La
participación del campo de herramientas[13]
se mantendrá aproximadamente igual, indicando la maduración de este tipo de
programas. Finalmente, la participación de las soluciones aplicativas[14]
representará casi la mitad del software, lo que significa una mayor importancia
de los programas a emplearse en actividades específicas.
El mercado de los servicios muestra
que se observará en los próximos años una transformación radical en su
estructura. Aunque sus tasas de crecimiento serán muy parecidas a las del
mercado nacional, indicando que su importancia no será menor, la participación
de los servicios de soporte[15]
se reducirá en 1999 a la mitad de la de 1989 (de 64% a 29%) debido al
impresionante auge de los servicios profesionales,[16]
los cuales presentan tasas de crecimiento siempre superiores a las del total de
los servicios y a las del mercado nacional. Por lo tanto, se espera que la
participación de los servicios profesionales se duplique. Entre las razones que
explican esta tendencia se encuentra la mayor importancia que adquiere el
diseño de sistemas y de programas más adecuados a las necesidades específicas
del usuario, así como la urgente necesidad de personal capacitado que se tiene
para el manejo de sistemas de computación. Estas tendencias son claramente
consistentes con la dinámica del mercado mundial.
2.3. Ciclo de vida
del producto y precios
La iti se
caracteriza también por una constante innovación tecnológica manifestada, entre
otros factores, en la introducción de nuevos productos. La intensa competencia
entre las empresas líderes obliga a mejorar continuamente el producto ofrecido,
logrando innovaciones en su potencia, velocidad y versatilidad. Esta tendencia
se traduce en la introducción constante de nuevos productos y/o en el
perfeccionamiento de los productos existentes. Esta característica provoca que
el ciclo de vida de algunos productos o de algunos componentes claves sea muy
corto y que existan reducciones
permanentes de los precios.
En una industria con economías a
escala y competencia no perfecta (monopólica), la innovación permanente es condición
para que los países y/o las empresas mantengan su ventaja en la medida que la
tecnología de los productos modernos se difunde por efecto de las
externalidades de las actividades de iyd, y por su carácter de bien público. El
monopolio de la nueva tecnología, aunque temporal, les permite obtener ingresos
extraordinarios que facilitan la cobertura de los gastos desembolsados en iyd (Krugman,
1989 y 1990b; Varian, 1992). En la iti, la
introducción constante de nuevos productos, más potentes, versátiles, confiables
y baratos, es la tónica desde su aparición.[17]
Todo el tiempo aparecen productos destinados a mercados particulares que tienen
el objetivo de aprovechar las economías de escala dinámicas y de alcance.[18]
La introducción permanente de nuevos
productos se traduce de inmediato en la obsolescencia acelerada de los modelos
existentes. El cuadro 3 muestra información respecto a la composición del
mercado de pc
por tipo de microprocesador. Se observa que después de que en 1981 los
procesadores 8088/86 dominaban ampliamente el mercado, en 1994 prácticamente
habían desaparecido. Aunque en menor grado, algo parecido ocurre con los
procesadores 80286 y 80386SX/DX. Estos productos han durado en el mercado diez,
seis y siete años, respectivamente, y tal vez sólo los 80386SX tengan un par de
años más de vida. En tan sólo cinco años los procesadores 80486 alcanzaron más
de cuatro quintas partes del mercado, en especial los del tipo SX, seguidos por
los DX2. Pero detrás de ellos vienen los Pentium[19] a
pasos agigantados, que en 1994 apenas representaban poco más de 1 por ciento.
Entre los factores determinantes de
esta dinámica se encuentran los requerimientos del software, cuyas
aplicaciones, cada vez más complejas, exigen mayor capacidad y potencia. La
integración de los sistemas multimedia y la fusión de las telecomunicaciones
con la informática, presionan a los productores en la misma dirección.[20]
Como se apuntó en el capítulo anterior, la dinámica del software determinará en
buena medida la dinámica general de esta industria.
Los precios promedio de las pc, calculados
en dólares, por su parte, muestran una reducción acelerada. La situación se
torna menos grave a partir de la apertura comercial de 1985, sugiriendo que el
ajuste a los patrones internacionales se había conseguido poco antes. Después
de 1991 se observa otra caída resultante de la reducción de los gastos en
informática de la administración pública y la apertura comercial, cuyo objetivo
era obtener bienes y servicios informáticos a precios competitivos. Así, de
1981 a 1994 los precios promedio decrecieron de 5 079 dólares a 1 960, es
decir, disminuyeron en 61% a una tasa media anual de 7%[21]
(véase gráfica 6).
En resumen, el mercado mexicano de
computadoras muestra un comportamiento muy dinámico. El rubro de equipo sigue
siendo el más importante, pero con una participación creciente de los segmentos
de programas y servicios, destacando en el primer caso el software de
soluciones aplicativas y en el segundo, los servicios profesionales.[22]
Pese a que se observa un crecimiento considerable en el número de computadoras
promedio en la economía, nos encontramos muy lejos de los estándares
internacionales con respecto a computadoras por habitante y al nivel de
conocimiento en el uso de computadoras.[23]
Sin embargo, precisamente estas estadísticas muestran la potencialidad de la
demanda. Así mismo, ocurre una permanente introducción de equipos más
poderosos, versátiles y baratos que satisfacen una demanda cada vez más
diferenciada y reducen el ciclo de vida de los productos, lo cual evidencia un
elevado dinamismo tecnológico y un régimen de competencia basado en la
diferenciación del producto.
3. Estructura del mercado
La industria
mundial de tecnologías de la información se puede caracterizar, en general,
como un oligopolio inestable que se aproxima en gran medida a una industria con
competencia monopólica, aunque con importantes diferencias entre sus segmentos
constitutivos. Así, se aprecia un relajamiento en el mercado de los sistemas
personales y el fortalecimiento del oligopolio de los sistemas de mayor tamaño.
Entre las razones que explican tal patrón se encuentran la naturaleza de la
demanda que exige sistemas versátiles, poderosos y, principalmente, de precio
accesible; la naturaleza de la tecnología de los equipos pequeños, que por ser
relativamente sencilla se convierte de modo inminente en un bien público, con
importantes externalidades; y el potencial del mercado de este tipo de equipo
que atrae más a las empresas hacia este segmento, en el que la diferenciación
del producto y la integración de paquetes de venta constituyen las estrategias
de competencia más empleadas, y donde no hay necesidad de enfrentarse a
productores gigantes (Ernst y O’Connor,
1992; Mejía, 1998b). Sin embargo (como han apuntado los primeros autores), el
control del mercado se efectúa cada vez menos en la etapa de obtención del
producto final, y más en la producción de insumos claves o en el control de las
cadenas de abastecedores y distribuidores. En ese sentido, el surgimiento de
barreras a la entrada ha retrocedido hacia las etapas iniciales de la cadena
productiva (Ernst y O’Connor,
1992). Por ejemplo, en el caso de la producción de las pc, la importancia de Intel en el
mercado de microprocesadores es muy clara. En el mercado mexicano, los
productores de computadoras personales que en 1994 incorporaban productos de
Intel representaron 96% del valor de los embarques[24]
(véase cuadro 3).
En un país menos desarrollado las
barreras a la entrada que enfrentan los productores locales son mayores, pues a
la brecha tecnológica existente se suma la ausencia de las externalidades
propias de los conglomerados industriales de los países desarrollados. En
consecuencia, las ventajas de los últimos en el desarrollo de industrias de
alta tecnología resultan acumulativas, tal como lo ha argumentado Krugman (1990a, 1990b). Es bastante plausible argumentar
que en el caso de México, las barreras a la entrada, sobre todo las de carácter
tecnológico y de acceso a las cadenas de abastecedores y comercializadores,[25]
han determinado la aparición de un mercado altamente oligopolizado.
Son et las que rigen los distintos
segmentos. Éstas desarrollan principalmente funciones de comercialización,
ensamblaje y fabricación de equipo –en ese orden de importancia–, aprovechando
las ventajas brindadas por la economía mexicana, la cual es empleada como
plataforma de exportación, por un lado, y para satisfacer el creciente mercado
doméstico, por otro. La ilustración de casos específicos mostrará de manera más
detallada estas características.
Entre las 500 empresas más
importantes de México, lista publicada anualmente por la revista Expansión, se encuentran dos dedicadas a la
producción, al ensamble y comercialización de equipo de cómputo: la ibm y la
Hewlett-Packard (hp), ambas estadounidenses.
En el cuadro 3 se presentan las características más importantes de ambas. En el
primer caso, los indicadores de ventas –ventas totales, V; ventas domésticas,
D; y exportaciones, X– muestran un crecimiento permanente entre 1989 y 1994,
excepto en 1992 y 1993. Algo similar ocurre con los indicadores
correspondientes a la hp, sólo que
los periodos de decrecimiento son 1990 para los primeros dos rubros y 1991-1992
para las exportaciones. En esos años, recordemos, ocurrieron dos eventos de
singular importancia para el desempeño del mercado: la eliminación de los
permisos de importación de equipo, y la reducción del gasto en informática del
sector público.[26] Sin embargo, la
posibilidad y necesidad de exportar sus productos, dada la contracción del mercado
doméstico, ha permitido a estas empresas mantener su crecimiento de largo
plazo. Una medida indirecta de este hecho se aprecia en el comportamiento de
sus activos: los activos (A) de la ibm y de la hp
crecieron a una tasa de 24.4% y de 33.6%, respectivamente, durante el periodo
1989-1994.
Por otro lado, el empleo (T) empezó
a descender desde principios de la década de los noventa. El crecimiento
sostenido en la relación ventas totales a empleo, V/T, da cuenta de una mayor
productividad del trabajo como una de las principales causas de la expansión de
ambas empresas. Este patrón no es sorprendente en virtud de que aun cuando las
actividades de ensamblaje son muy importantes en ambas empresas, como veremos
más adelante, es perfectamente factible obtener economías a escala dinámicas y
de alcance a consecuencia de la especialización de las plantas en ciertas
líneas de productos, y de la comercialización de bienes importados vía comercio
intrafirma.
Se debe destacar que, aunque las
ventas totales de la ibm
son dos veces y media las de la hp,
la participación de las ventas domésticas de ambas en las ventas totales de
hardware (H) y en el total del mercado (G) es similar debido a que las
exportaciones de la primera son más de diez veces las de la última.
Para reiterarlo, la iti se
caracteriza por la convivencia de dos tendencias aparentemente contradictorias.
Por un lado, existe una importante concentración de mercado, mientras que por
el otro, hay una competencia creciente dentro de sus distintos segmentos, sobre
todo en aquellos en que la tecnología se homologa más rápido. De acuerdo con la
información del cuadro 3, al parecer existe mayor competencia dentro del
mercado, puesto que ha habido una reducción en la participación de la ibm en el
total de hardware y en el total del mercado. En el primer caso, D/H disminuyó
de 50% en 1989 a 30% en 1994, en tanto que D/G bajó de 30 a 20%. Esta tendencia
se complementó con el fortalecimiento de la posición de la hp. Entre 1989 y 1994 D/H y D/G
aumentaron de 20 a 30% y de 10 a 20%, respectivamente. Sin embargo, a pesar de
que ha habido una ligera reducción en uno de los casos, la suma de las
participaciones de ambas empresas en los totales mencionados se ha mantenido
más o menos estable. Así, la suma de sus participaciones en H en 1989 era de
70% mientras que en 1994 equivalía a 60%. Por su parte, sus participaciones en
G en el primero y en el último año eran de 40%. Al parecer, las tendencias que
caracterizan al mercado mundial se reproducen en gran medida en el mercado
mexicano.
La concentración de mercado respecto
al producto puede presentar diferencias importantes con relación a las empresas
líderes. De ocurrir, tal situación podría reflejar en algunos casos la
especialización de las empresas en ciertos segmentos del mercado para
aprovechar las economías de escala, mientras que en otros podría estar
mostrando la tendencia de las empresas a aprovechar al máximo las economías de
alcance. Así mismo, los cambios en las posiciones de liderazgo evidencian la
elevada movilidad de las empresas y la inestabilidad propia del mercado.
Algunas inferencias pueden obtenerse de la información sobre las empresas
líderes en los mercados de dos productos para los que se dispone de
información.
El primer caso es el de las pc. Su mercado
ha experimentado una significativa recomposición. En 1988 era una empresa
mexicana la que encabezaba el mercado, al amparo de la política de fomento, y
superaba a las transnacionales: Printaform tenía una
participación en el mercado mexicano (36%) superior a la de gigantes mundiales
de la talla de ibm
(más de dos veces y media su participación en el mercado) y hp (más de tres veces su participación
en el mercado). Además, entre las primeras diez aparecían empresas nacionales
como Flujo de Datos, Electrón y Gama (véase gráfica 7).
Los cambios de política económica
iniciados desde 1985 y culminados en 1994 con el Tratado de Libre Comercio de
América del Norte (tlcan),
cambiaron en forma significativa y definitiva las cosas para el primer semestre
de 1995. Para entonces, muchas empresas mexicanas habían salido de la iti. El
mercado estaba claramente dominado por la empresa comercializadora Acer, que triplicaba el volumen de ventas de sus cuatro
siguientes perseguidores (hp, Compaq, Digital e ibm). Además, las tres empresas más grandes absorbían alrededor
de 75% del mercado y entre las diez más grandes la única mexicana era Printaform, con un modesto 2.9% del mercado (véase gráfica
8). Dado el predominio mundial de empresas estadounidenses como Compaq o ibm,
resulta curioso que una empresa taiwanesa domine este segmento en México. La
razón puede encontrarse en el carácter público de la tecnología empleada en la
producción de este tipo de bienes y en la especialización que Acer ha desarrollado, permitiéndole explotar las economías
de escala dinámicas y estáticas. Además, esta empresa ha usado la continua
reducción de precios como estrategia principal de competencia.
El perfil descrito del mercado
durante 1995 se aproxima en gran medida al internacional en el sentido de que
las empresas que se han especializado en la producción de microcomputadoras son
las que dominan este segmento en México. Como lo muestra Mejía Reyes (1998b), hp, Compaq, dec e ibm, que
ocuparon los lugares 10, 1, 9 y 2 dentro de este segmento en el mercado mundial
en 1994, son líderes en el mercado mexicano.
Una apreciación más completa de los
cambios en la estructura del mercado y de la dinámica de la competencia dentro
de este segmento, se puede lograr mediante el uso de los índices de concentración
que satisfacen las propiedades requeridas (Tirole,
1988:223). Para lo primero utilizaremos el Índice de Herfindahl
(ih), el
cual es muy empleado en la literatura de la organización industrial para medir
la concentración de la producción. El ih puede variar entre un valor
mínimo igual a 1/n –correspondiente a una situación en la que todas las
empresas tienen la misma participación de mercado–, y uno máximo de 1
–correspondiente a una situación de monopolio. Cualquier fusión de empresas se
refleja en este caso en un incremento en el valor de H. Se define como
donde
donde a su vez qi representa la participación de la i-ésima
empresa en el total de la industria, y Q es el total de la industria.
Para medir la evolución de la
competencia se utiliza el Índice de Dominación (P) propuesto por García Alba Iduñate (1994), el cual no penaliza cualquier fusión, sino
que lo hace en función de la estructura particular del mercado y del tamaño
relativo de las empresas fusionantes: la fusión de
dos empresas pequeñas no aumenta el valor del índice, pero sí la de dos
grandes; en el primer caso el índice puede reducirse indicando una mayor
competencia entre las empresas (las empresas fusionadas tienen un tamaño mayor
que les permite competir en mejores condiciones con las empresas más grandes),
en tanto que en el segundo, el incremento en el valor de P indicaría una menor competencia –pues
las empresas fusionadas tendrían mayor poder de mercado–. Se puede interpretar
como un índice de concentración de la concentración, y se define, de manera
análoga al ih,
como
donde
Estos índices se aplicaron a los
datos del mercado de pc
de 1988 y 1995 para las primeras diez empresas. En 1988 ih y P fueron iguales a 0.16 y
0.60, y en 1995, a 0.14 y 0.45, respectivamente. Por lo tanto, puede
considerarse que, al igual que la tendencia en el mercado internacional, hubo
una reducción en la concentración de las ventas por empresa, y un incremento en
la competencia entre los participantes, lo cual también puede observarse en el
crecimiento en la participación relativa de las empresas que siguen a los tres
primeros lugares, así como en la reducción de la participación del líder para
cada uno de los años.
Por otra parte, la ampliación del
uso de redes ha desarrollado un sector más, el de los servidores. Las et, como parte de su estrategia para no
perder el liderazgo, se han desplazado hacia la producción de sistemas más
pequeños (Mejía, 1998b), y dada la potencialidad de las redes han penetrado
desde hace tiempo en el rubro de servidores. En este caso no podemos establecer
un análisis como en el anterior, debido a que tenemos información únicamente
para un año y a que sólo son cinco las empresas que dominan este segmento del
mercado. Este rubro está altamente concentrado y es dominado por tres empresas,
Acer Altos, Compaq y hp,
las cuales concentran más de cuatro quintas partes del mercado (véase
gráfica 9).
En resumen, el mercado mexicano
presenta una dinámica similar a la del mercado internacional: existe una
importante concentración del mercado acompañada por una creciente competencia.
Además, el mercado se encuentra dominado por un pequeño grupo de et, las cuales se han especializado en
la producción de ciertas líneas de productos. Así, luego de que durante la
mayor parte de la década pasada, el mercado mexicano de las pc estuvo dominado por una
empresa mexicana, hoy día las empresas del país desempeñan un papel marginal.
En la conformación de esta estructura de mercado han intervenido múltiples
factores, tales como ausencia de actividades de iyd,
falta de iniciativa empresarial, inconsistencia de las políticas de fomento,
inexistencia de una base de capital humano, etc. La dinámica de la inversión y
de la producción, así como el tipo de bienes producidos son factores analizados
en el resto de este artículo.
4. Evolución de la inversión y de la producción en la
industria de computadoras
En esta sección
se analiza el origen y la evolución de la producción de equipo de cómputo en
México a partir de la década de los ochenta. Se examinan los efectos de los
cambios en la política para esta industria en términos de inversión y
producción, y se presenta información para entender por qué las empresas
mexicanas fueron forzadas a salir del mercado.
La producción de computadoras se
inició en México a raíz de la implantación del Programa
de fomento para la manufactura de sistemas electrónicos de cómputo, sus módulos
principales y sus equipos periféricos,
propuesto por la entonces Secretaría del Patrimonio y Fomento Industrial (sepafin,
1981). En un marco propio de la política de sustitución de importaciones, se
definieron los siguientes objetivos del programa: producir internamente
computadoras personales y minicomputadoras; crear una industria nacional de
partes y componentes para la producción de computadoras; generar capacidad de
exportación; y lograr la autonomía tecnológica. Los objetivos se cumplirían
mediante el diseño de políticas específicas proteccionistas y temporales en
aspectos de comercio exterior, inversión extranjera, iyd
y subsidios e impuestos. La crisis económica de 1982 y los cambios en la
orientación de la política económica eliminaron de hecho esta política de
fomento. Se cambio así a un marco en el que el mercado sería lo que
determinaría las decisiones relativas a las ti.[27]
Recientemente ha aparecido el Programa
de Desarrollo Informático
dentro del Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000. El objetivo general es impulsar el
uso de la informática en los distintos sectores de la economía como medio para
mejorar la competitividad. De hecho, no constituye un programa de fomento
directo a esta industria nacional, y la forma más importante de estímulo es
mediante el otorgamiento de incentivos a la demanda para acrecentar su consumo.
Desde esa perspectiva, los apoyos del lado de la oferta son mínimos.[28]
El programa original de 1981 era
completo. Había consistencia entre los objetivos y los medios tendientes a la
creación de una planta para la producción doméstica de equipo y de componentes,
así como la obtención de la autonomía tecnológica, aunque ninguno de ellos era
fácil de conseguir y, tal vez, el último enfrentaría difíciles obstáculos. Sin
embargo, el objetivo de crear una base exportadora firme era inconsistente,
puesto que las medidas tomadas creaban de hecho un mercado cautivo en el que,
en principio, se tendrían que presentar precios superiores a los
internacionales, restándole competitividad a la industria.[29]
Sin embargo, la consistencia que pudo haber existido al principio se diluyó en
mayor medida con las transformaciones operadas a partir de 1985. La apertura
comercial y la liberalización de la inversión extranjera en materia de
producción de pc, implicó la eliminación de la reserva
de mercado y el desplazamiento de las empresas mexicanas de uno de los sectores
más dinámicos del mercado, en el que además las barreras a la entrada eran
menores. Así mismo, la apertura comercial era incompatible con la exigencia de
requisitos de integración nacional y de coeficientes de
exportación/importación, debido a que se dejaba prácticamente abierta la puerta
a las importaciones de partes y componentes. El objetivo de lograr la autonomía
tecnológica quedó así relegado.
Las nuevas disposiciones en materia
de informática impulsarán sin duda el uso de los bienes y servicios informáticos,
con lo que crecerá la demanda, pero sin duda ésta será satisfecha con
importaciones en virtud de que no se perciben medidas que apoyen decididamente
la producción doméstica.
La eliminación de la política
original, en especial la liberalización del comercio y de la ie (aunque en
el fondo está la incapacidad de las empresas nacionales para ser competitivas
en un ambiente no protegido), ha determinado la naturaleza de la industria en
el momento actual: una industria dedicada prácticamente al ensamblaje de
equipo, dominada por algunas et,
con mínimos o nulos gastos en iyd,
incapaces de satisfacer la dinámica demanda doméstica, lo que en consecuencia
genera un déficit comercial creciente.[30]
A partir de su implantación, el
programa tuvo significativos efectos en la producción doméstica de equipo, pues
permitió la transformación de distribuidores en productores, quienes
paulatinamente definieron su propia red de distribución. Un dato interesante es
que durante los primeros cinco años de la década de los ochenta, se instalaron
todas las empresas (menos una) que hasta 1993 fabricaban computadoras en México
y todas las que exportaban, aunque muchas otras habían cerrado (Warman y Miller, 1988:11-15; Warman,
1994:402-406).
Los resultados fueron relativamente
rápidos una vez que se inició el programa, y desde el principio las et desempeñaron un papel central.[31]
En el cuadro 4 se observa que la inversión empezó a niveles altos –para cubrir
los requerimientos de las barreras de umbral–, aunque siempre, a excepción de 1987,
presentó tasas negativas cada vez mayores. Su evolución estuvo condicionada por
el comportamiento general de la economía y, dada su importancia en el mercado,
por la política gubernamental de gasto en productos de computación, así como
por los cambios que subsecuentemente se introducían restando consistencia al
programa de fomento. Así, la inversión estuvo restringida por la contracción
del mercado y el ajuste fiscal hasta 1986.
La liberalización comercial y de la ie iniciadas
en 1985 fueron apropiadas, pues permitieron contrarrestar los efectos adversos,
principalmente después de 1987, y entonces fue posible aumentar la producción
interna (de pc)
abasteciéndose con insumos importados. Sin embargo, después de 1990 la
profusión de la liberalización comercial y el menor peso de la administración
pública en el mercado, inhibieron aún más la inversión. La falta de
competitividad de la industria nacional no soportó la competencia externa y las
perspectivas de crecimiento se volvieron adversas. La producción tuvo un
comportamiento similar al de la inversión, aun cuando la tendencia decreciente
hacia el final del periodo fue menor. Consecuentemente, la razón
inversión/producción disminuyó de manera acelerada y el empleo empezó a
declinar a partir de 1990.[32]
Por otra parte, la información
presentada en el cuadro 5 nos permite conocer el perfil de la producción
doméstica.[33] Al igual que el empleo,
las horas-hombre trabajadas disminuyen después de 1990, mientras que las ventas
y la producción total siguen un crecimiento estable, lo que refleja un
incremento importante en la productividad del trabajo. La contracción del
mercado doméstico sugiere también que una parte significativa del producto se
canalizaba al mercado externo. La composición de la producción muestra, por su
parte, la limitación de la producción a computadoras pequeñas, pues en 1995 se
obtuvieron computadoras no portátiles de hasta dos terminales; algo parecido
ocurrió con las impresoras ya que solamente se produjeron de matriz. El rubro
que ha permitido el crecimiento total de la producción es el de otras partes y
componentes.
Se observa entonces que la
producción doméstica (no únicamente la mexicana) se ha limitado a la obtención
de bienes que emplean tecnología estandarizada, de cuya producción los líderes
mundiales se han desligado o bien han transferido hacia los países menos
desarrollados las etapas menos complejas del proceso productivo.
Los avances respecto al tipo de
productos generados internamente dejan mucho que desear. En general, la producción
de computadoras en México se ha caracterizado por un rezago tecnológico
evidenciado en la producción de bienes cuya tecnología se ha homologado. Warman (1993:401) sugiere que la situación es resultado de
la cultura empresarial sin el suficiente interés, en tanto que Tirado (1994)
argumenta que una razón más es la escasez de una base firme de capital humano
que permita tener condiciones para la innovación. Así mismo, es plausible
considerar como causa adicional la ausencia de actividades de iyd,
y con ello, la imposibilidad de aprovechar las externalidades de la generación
de tecnología. Es muy probable que la “pérdida” de los avances cuando el
programa de fomento devino uno en el que la competencia era frontal con los
productores internacionales tradicionales, se deba a la ausencia de factores
como éstos.
A la luz de la evolución de sectores
específicos luego de la liberalización comercial, resulta cada vez más evidente
que las políticas de fomento crearon y sostuvieron artificialmente sectores en
los que no había posibilidades de crecer de manera sostenida en un ambiente no
proteccionista. Krugman (1994) y Krugman
y Obstfeld (1988: caps. 9-11) presentan argumentos en
los que demuestran lo inconveniente de impulsar industrias para las cuales no
existe una base que dé una ventaja comparativa al país, o cuando no hay
perspectivas de que tal base pueda desarrollarse en un periodo razonable. Por
su parte, Romer (1991) acentúa la importancia del
capital humano como condición para crecer y como factor central para una
industria basada sobre todo en el conocimiento.
5. Consideraciones finales
El desempeño de
la iti
en México durante el periodo 1980-1995, refleja la evolución de la tecnología
en los mercados internacionales. El mercado nacional es un mercado activo en el
que los servicios y el software son los rubros más dinámicos, aunque el renglón
de equipo es el de mayor peso. Respecto al hardware se da un desplazamiento
hacia los sistemas pequeños, como las pc y las estaciones de trabajo,
debido a la tendencia del mercado a favorecer el uso de sistemas pequeños,
versátiles y baratos. La introducción de nuevos equipos es constante, lo que
incrementa la competencia, reduce los precios, y significa un corto ciclo de
vida del producto. En los segmentos de programas y servicios destaca el
software de soluciones aplicativas y los servicios profesionales. Este patrón
de conducta es perfectamente congruente con la dinámica mundial.
La estructura del mercado para las pc y los
servidores es muy concentrado y las et
que rigen en un segmento lo hacen también en el otro. Sin embargo, en el
mercado de pc
ha habido de 1988 a 1995 una reorganización completa en las posiciones. Después
de que en el primer año era una empresa mexicana la que encabezaba el mercado y
varias empresas nacionales se ubicaban entre las primeras diez, en el último
año el mercado era controlado exclusivamente por et, indicando que éstas aprovechan de mejor manera las
economías de escala explotadas en diferentes partes del mundo, y que las
empresas mexicanas tienen dificultades para salvar las barreras a la entrada
propias de la industria sin apoyo gubernamental. Como consecuencia de las
medidas de desregulación y liberalización comercial (aunque se sabe que en el
fondo se encontraba la ineficiencia de las empresas mexicanas), la producción
local se desaceleró a partir de 1990 y desde entonces se ha limitado a producir
las computadoras e impresoras de tecnología estandarizada.
Las barreras a la entrada en todas
las etapas de la producción y comercialización impiden la creación de empresas
nacionales competitivas. En este sentido, la experiencia muestra que la
política de impulso inicial fue parcialmente exitosa, pero que su
discontinuidad e inconsistencia, combinadas con la falta de una base de capital
humano y de iniciativa empresarial y capacidad innovadora, impidieron el
fortalecimiento de una industria nacional productora de equipo de cómputo.
Las implicaciones de las recientes
medidas en materia informática se traducirán en un mayor uso de ella en las
distintas actividades económicas, y, por ende, en un incremento de la demanda.
Sin embargo, la rigidez de la oferta conduce a pensar que la demanda será
satisfecha con un incremento de las compras al exterior.
Bibliografía
Borja, Arturo
(1995), El Estado y el desarrollo industrial. La política
mexicana de cómputo en una perspectiva comparada, México, Centro de Investigación y Docencia Económicas-Porrúa.
Carliner, Geoffrey (1991), “Las políticas
industriales para industrias emergentes”, en Paul R. Krugman
(comp.), Una política comercial
estratégica para la nueva economía internacional, México, Fondo de Cultura Económica.
Coriat, Benjamín (1992), El
taller y el robot,
México, Siglo XXI.
Datamation (1995), “The
Datamation 100”, Nueva York, varios números.
El Financiero (1996a), “ibm presenta nuevas familias de pcs en México”, México, D. F., 23
de julio, p. 9A.
––– (1996b),
“Anunció Hewlett-Packard nuevos productos para al”,
México, D. F., 18 de junio, p. 8A.
––– (1996c),
“Anunció Apple nuevos productos e inauguró oficinas en México”, México, D. F.,
25 de junio, p. 9A.
––– (1996d), “Select libera cifras del primer trimestre”, México, D. F.,
27 de junio, p. 17A.
––– (1996e),
“Apple Computer lanzará una pc cuyo precio será de
aproximadamente siete mil 500 pesos”, México, D. F., 30 de julio, p. 8A.
Ernst, Dieter y
David O’Connor (1992), Competing
in the Electronics Industry,
París, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.
Expansión
(1990-1995), “Las empresas más importantes de México”, México, varios números.
Flamm, Kenneth (1987), Targeting the computer. Government support and
international competition, Washington, The Brookings Institution.
García Alba Iduñate, Pascual (1994), “Un índice de dominación para el
análisis de la estructura de los mercados”, El Trimestre
Económico, vol. LXI(3),
núm. 243, julio-septiembre,
pp. 499-524.
Grunwald, Joseph y
Kenneth Flamm (1985), The Global Factory. Foreign Assembly in International
Trade, Washington, The Brookings Institution.
Instituto Nacional
de Estadística, Geografía e Informática (inegi) (1992), La situación
de la informática en México,
México, inegi.
––––– (1994), La
informática en México,
México, inegi.
Krugman, Paul R.
(1989), “Industrial Organization and International Trade”, en Richard Schmalensee y Robert D. Willing (eds.), Handbook of Industrial Organization,
vol. 2, Amsterdam, Elsevier Science Publishers B.V.
––––– (1990a), “Trade, accumulation and uneven
development”, en George Thomas, Rethinking international trade, Cambridge,
Mass., The mit
Press, pp. 93-105.
––––– (1990b), “A model of innovation, technology
transfer, and the world distribution income”, en George Thomas, Rethinking international trade,
Cambridge, Mass., The mit
Press, pp. 139-151.
––––– (1994), “Competitiveness: A dangerous
obsession”, Foreign
Affairs, vol. 73, núm. 2, marzo-abril, pp. 28-44.
––––– y Maurice Obstfeld
(1988), International
economics. Theory and policy, Glenview, Illinois, Scott, Foresman and Company.
Mattar, Jorge y Claudia Schatán
(1993), “El comercio intraindustrial e intrafirma México-Estados Unidos: autopartes, electrónicos
y petroquímicos”, Comercio Exterior, vol. 43, núm. 2, febrero, pp.
103-124, México, bancomext.
Mejía Reyes,
Pablo (1997), Tecnología y competencia
imperfecta en la industria mexicana de computadoras, Zinacantepec,
México, El Colegio Mexiquense, Documento de Investigación 8.
––––– (1998a),
“Competencia y comercio internacional en la industria de computadoras”, Ciencia
Ergo Sum,
vol. 5, núm. 2, julio, pp. 115-124, Toluca,
uaem.
––––– (1998b),
“Dinámica y competencia monopólica en la industria mundial de las tecnologías
de la información”, The
Anáhuac Journal, vol. 2, núm. 1, fall/winter, pp. 40-59, México, Universidad Anáhuac del Sur.
Poder Ejecutivo
Federal (1996), Programa de Desarrollo
Informático, 1995-2000, México, Gobierno de la República.
Romer, Paul (1991), “El cambio tecnológico
endógeno”, El Trimestre Económico, vol. LVIII
(3), núm. 231, julio-septiembre, pp. 441-480.
Salinas Chávez,
Antonio (1993a), “La industria de la computación: avances tecnológicos y
desempeño reciente (Primera parte)”, Comercio Exterior, vol. 43, núm. 3, marzo, pp. 270-275,
México, bancomext.
––––– (1993b),
“La industria de la computación: avances tecnológicos y desempeño reciente (Segunda
parte)”, Comercio Exterior, vol. 43, núm. 3, mayo, pp. 507-512, México, bancomext.
Secretaría del
Patrimonio y Fomento Industrial (sepafin) (1981), Programa de
fomento para la manufactura de sistemas electrónicos de cómputo, sus módulos
principales y sus equipos periféricos,
México, sepafin.
sela
(1985), Estrategias de las empresas transnacionales en
informática en el mercado mundial y en América Latina, México, sela.
Tirado Jiménez,
Ramón (1994), “La innovación tecnológica en la industria de la informática y
las telecomunicaciones en México”, Comercio Exterior, vol. 44, núm. 8, agosto, pp.
716-724, México, bancomext.
Tirole, Jean (1988), The theory of industrial organization,
Cambridge, Mass., The mit
Press.
Varian, Hal R.
(1992), Microeconomic
analysis,
Nueva York, W. W. Norton & Company,
tercera edición.
Warman, José (1994), “La competitividad de
la industria electrónica: situación y perspectivas”, en Fernando Clavijo y José
Casar, La industria mexicana en el mercado mundial. Elementos
para una política industrial,
México, fce,
col. Lecturas 80 de El Trimestre, pp. 395-496.
_____ y Margaret Miller (1988), Competitividad
de la industria electrónica mexicana: estudios de caso, México, Documentos de
Trabajo de la Fundación Friedrich Ebert.
[1] El autor agradece los comentarios de
Zeus S. Hernández Veleros, Gerardo Moreno Ayala, Eduardo Loría
Díaz y Henio Millán Valenzuela a versiones previas de
este documento, así como los de dos dictaminadores anónimos de esta revista.
También quisiera reconocer el apoyo brindado por la directora de esta revista,
Alicia Lindón. La asistencia de investigación de Salomé López González y
Alfredo Ríos Sara fue muy valiosa. Los errores y omisiones de este documento
son responsabilidad del autor.
[2]
No existe una definición ni una denominación universalmente aceptada de
la industria que nos ocupa. Nos referiremos a ella como iti cuando consideremos los tres
rubros mencionados. En cualquier otro caso hablaremos específicamente de la
producción de computadoras. De manera análoga, conforme a la denominación en
las fuentes de información, nos referiremos a los bienes y servicios de la iti también
como bienes y servicios informáticos, y a las computadoras como equipo de
cómputo o máquinas para el procesamiento de información. En todo caso,
trataremos de ser específicos en el uso de cualquiera de estas denominaciones.
[3] El auge reciente que experimenta el
software se debe entre otros factores al tipo de tecnología en la que se basa
el funcionamiento del equipo. Por su menor costo, la arquitectura más usada es
la risc
(reduced
instructions set computer), la cual, como su nombre lo indica,
realiza un conjunto reducido de instrucciones, pero la mejora en su rendimiento
se logra con la aceleración en la ejecución de tales instrucciones. En
consecuencia, el programa debe realizar funciones adicionales.
[4] Las fuentes de esta información son inegi
(1994:98-99) y Poder Ejecutivo Federal (1996:125), las cuales solamente
reportan la gráfica sin la correspondiente información estadística.
[5] Toda la información presentada en
este capítulo, proporcionada por Select-idc, está actualizada al 17 de enero de 1996. Esta división en
dos subperiodos está determinada por la
disponibilidad de la información.
[6] La información presentada por Datamation para las empresas líderes de los Estados Unidos muestra
que los cinco productos (de ocho) con mayor participación porcentual en el
mercado mundial en 1994, fueron: servicios y mantenimiento, periféricos, pc, software y
minicomputadoras; su participación respectiva fue de 27, 18, 16, 15 y 8 por
ciento (Mejía, 1998b).
[7] Lo que ha llevado a sorprendentes
alianzas entre empresas tradicionalmente competidoras para desarrollar nuevos
productos, como el caso de ibm-Apple-Motorola
que han desarrollado conjuntamente el microprocesador risc
Power pc (Salinas, 1993).
[8] Se refiere a los equipos usados por
una sola persona, tales como pc
y estaciones de trabajo, incluyendo además las adiciones a las pc.
[9] Término usado para referirse a todos
los sistemas de pequeña, mediana y gran escala, diferentes de las pc y las
estaciones de trabajo.
[10] Gastos en hardware no adquiridos
normalmente en una compra inicial y no incluidos en otras categorías, tales
como: a)
impresoras, b)
actualización o sustitución de mecanismos de almacenamiento más cintas, y c) otras adiciones
que incluyen actualización de la unidad central de procesamiento, sustitución o
actualización de monitores y teclados, etcétera.
[11] Se refiere a los programas
comerciales disponibles para la venta o licencia por parte de vendedores de
sistemas y vendedores independientes, y no incluye soluciones aplicativas de
software agregadas a sistemas adquiridos de un manufacturero de hardware o de
un tercero.
[12] Son programas diseñados
principalmente para: 1) operar el equipo mediante sistemas
operativos básicos y lenguajes de programación, incrementar la eficiencia de
los sistemas personales por medio de instrumentos de medida del desempeño del
sistema, etc.; y 2) asegurar la integridad del programa
mediante programas de mantenimiento y seguridad, convertir programas de un
lenguaje a otro, monitorear el uso de la máquina, etcétera.
[13]
Son programas que permiten a los usuarios recuperar, organizar, manejar
y manipular datos y bases de datos. Incluye todos los sistemas de administración
de bases de datos, programas para toma de decisiones e información ejecutiva,
hojas de cálculo, incluyendo Lotus 1-2-3 y sus imitaciones, etcétera.
[14]
Incluye programas diseñados para proporcionar soluciones en paquete a
problemas específicos propios de la administración o de los negocios.
Específicamente, son programas que contribuyen a realizar funciones de
contabilidad, administración de recursos humanos, nóminas, proyectos de
inversión y procesamiento de palabras, así como actividades bancarias y financieras,
manufactureras, cuidados de la salud, exploración de gas y petróleo, etcétera.
[15] Se refiere a la reparación y
sustitución de componentes de hardware (incluyendo equipo de comunicación de
datos, pero no de terminales específicas de la industria) y otros servicios
proporcionados por el personal de mantenimiento de un solo vendedor, así como
actividades de soporte de software no sujeto a licencia (soporte de teléfono,
ayuda para el abastecimiento de escritorio, etc.).
[16] Se refieren a la prestación de
servicios sobre una base contractual o de clientes para el desarrollo de
sistemas y software; diseño, integración e instalación de sistemas relativos a
educación y capacitación; facilidades de administración y servicios de
consultoría sobre tecnologías de la información; etcétera.
[17] En realidad, esta tendencia se inició
con la introducción de la minicomputadora a fines de los años cincuenta por
parte de la Digital Equipment Corp. (Mejía, 1998b).
[18] Por ejemplo: a mediados de 1996 la ibm anunció la
introducción de una nueva familia de computadoras personales, la pc-100 y la actualización de su familia pc-300 (para la oficina pequeña y el
hogar). hp, por su parte, presentó
dos nuevos modelos de computadoras (Vectra xu y Vectra vt),
así como de Omnibook, impresoras blanco y negro,
impresoras láser y lectores ópticos (scanners) a color. Además, Apple introdujo
también a mitad de año cuatro computadoras (modelos 7200, 7600, 8500 y 9500),
un lector óptico (dirigido a oficinas caseras) y dos impresoras (para la empresa
pequeña y el hogar) (El Financiero, 1996a, 1996b y 1996c).
[19] Recientemente, Select
ha estimado que en el primer trimestre de 1996, 48% de las pc vendidas incluían un
microprocesador Pentium (El Financiero, 1996d).
[20] Además del factor cualitativo, las presiones
cuantitativas en ese sentido crecen con rapidez. Según estimaciones de Select (El Financiero, 1996d) para el primer trimestre de
1996, 25% de las computadoras vendidas incluía equipo multimedia.
[21] Actualmente las nuevas computadoras,
con microprocesadores Pentium, multimedia, memoria en ram y en disco duro
incrementadas, fluctúan entre 2 000 y 2 400 dólares. Sin embargo, la Apple ha
informado que lanzará al mercado un computadora de alrededor de 1 000 dólares (El
Financiero, 1996e).
[22]
El crecimiento del mercado mexicano también se puede medir conforme el
número de computadoras por cada mil habitantes: 0.141 en 1982, 3.2 en 1986, 8.6
en 1990, y 22 en 1994. El dato de 1982 se tomó de sela (1985), cuadro 9; los de
1986 y 1990, de inegi
(1992:4); y el de 1994, de Poder Ejecutivo Federal (1996:128).
[23] Los Estados Unidos encabezan el
registro de computadoras por cada mil habitantes con casi 300 máquinas. Por
otro lado, en México solamente 5.6% de la población urbana sabe operar una
computadora (Poder Ejecutivo Federal, 1996:129).
[24] Es el total de recursos pagados a los
vendedores por sistemas, software y servicios.
[25] Warman y
Miller (1988:15) consideran que las barreras de umbral en la planta nunca
fueron insalvables.
[26] En el siguiente inciso se efectúa un
análisis de la política industrial implantada durante la mayor parte de los
años ochenta para impulsar la producción de equipo de cómputo.
[27] Véase Mejía Reyes, 1997 para una
revisión más completa de la naturaleza de la política de fomento y de las
transformaciones que le siguieron después de 1982.
[28] Se propone el estímulo a las
actividades de investigación mediante apoyos fiscales y el fortalecimiento de
los programas de estudios en informática, con el objeto de avanzar en la
conformación de una base amplia que permita la explotación eficiente de la
infraestructura existente (Poder Ejecutivo Federal, 1996:65-69 y 73-77).
[29]
Véase Borja, 1995, pp. 103-104.
[30] Véase Mejía Reyes, 1997 para un
análisis del comercio internacional de computadoras.
[31] Pronto se instalaron filiales de ibm, Wang, hp, Apple, Data General, ncr, Digital Equipment, Sperry –que
posteriormente participó en la creación de Unisys– y Tandem (Warman y Miller, 1988).
[32] Una imagen similar se puede obtener a
partir de la información censal presentada en Mejía Reyes, 1997.
[33] Los resultados pueden diferir con respecto a los presentados antes porque esta información es muestral.