Factores de competitividad, situación
nacional y cadena productiva de la industria del calzado en León, Guanajuato[1]
Alberto Ortiz/André Martínez
cide
La industria
mexicana enfrenta grandes oportunidades por la reciente apertura comercial,
pero al mismo tiempo está ante grandes retos para salir adelante en esta
coyuntura. Un sector involucrado y que tiene un papel importante en la
globalización económica, y que por causa de ella ha vivido importantes
transformaciones, es el manufacturero. Esta transformación puede traer como
consecuencia que nuestro país pueda alcanzar una posición competitiva en el
mercado mundial. En este sector encontramos a la industria del calzado, la cual
será analizada en el presente trabajo. Esta actividad tiene la característica de
ser intensiva en mano de obra, en lo cual México podría lograr una situación
favorable con relación a algunos países y segmentos de mercado internacionales.
En los últimos años, esta industria ha experimentado un importante dinamismo en
el comercio exterior y los niveles de producción se han recuperado tras una
importante caída al principio de los años noventa. Sin embargo, esto no es
suficiente para aliviar las deficiencias en la cadena productiva, lo que podría
tener un impacto indeseable en la eficiencia y la competitividad mundial.
Una característica peculiar del
calzado es su concentración en zonas específicas. En México esta concentración
se da principalmente en los estados de Guanajuato, Jalisco, y D. F. con su área
metropolitana, acaparando 90% de la producción nacional. La ciudad de León
tiene un papel relevante en la industria nacional. Por ello, decidimos analizar
la situación de esta ciudad, donde se realizó una visita para identificar los
factores que motivan la concentración de esta industria en dicha región del
país. En esta investigación se buscará identificar a los actores que participan
en la industria, la situación problemática que presenta la cadena productiva, y
las ventajas y los retos que se enfrentan.
Para entender el comportamiento de
la industria y lograr el objetivo planteado, daremos un panorama de la
situación internacional del calzado, analizando la condición del comercio
mundial y del mercado de México. Después revisaremos la situación nacional y la
historia del calzado en León. Por último, analizaremos el cluster, la cadena productiva y los problemas
del sector para compararlo con el modelo teórico del distrito industrial y
determinar si esta ciudad lo es, y lo que se requeriría para consolidarla como
tal.
Situación mundial del calzado[2]
La industria del
calzado ha tenido un gran dinamismo en los últimos años y ello se refleja en el
aumento de 4% de la producción mundial entre 1993 y 1994, llegando en este
último año a una producción de 9 756 millones de pares. El continente asiático
fue el que tuvo una mayor participación con 67.6% de la producción total.
Además, esta región participa con 78.4% de las exportaciones mundiales. También
es la que más calzado consume, aunque Europa y América tienen elevados índices
de consumo con relación a su producción.
Cuadro 1
Producción,
consumo y comercio exterior de calzado
por regiones en 1994 (en millones de pares)
Fuente: satra.
China tiene la participación más
importante con 38.4% de la producción mundial. México se encuentra en un lugar
importante en la producción siendo el decimotercer productor mundial durante
1994. En el lado del consumo aparece otra vez China como el país que más
calzado consume, aunque cabe señalar su escaso consumo per cápita que es
cercano a 1.5 pares por persona al año. Después aparecen los Estados Unidos (6
pares per cápita) con un nivel de consumo casi igual al de China. México se
encuentra en el lugar número 11 con un consumo per cápita de 2.1 pares al año
(en 1994).
Otro aspecto importante es el de las
exportaciones, en el que China es otra vez el país más notable con una
exportación de 55% de su producción total. Hong Kong (al igual que los Países
Bajos), sin ser un productor importante de calzado, tiene altos niveles de
exportación ya que importa grandes cantidades para comercializar. Como se verá
más adelante, México en 1994 no tenía un cúmulo importante de exportaciones de
calzado, pues sólo vendía 5 millones de pares, aunque para 1998 se llegó a la
cifra de 35 millones de pares exportados.
Un punto relevante a señalar es el
alto nivel de importaciones de los Estados Unidos, puesto que es uno de los
principales mercados para el calzado mexicano. México, por su parte, tenía
índices de importación de 26 millones de pares, cifra que ha disminuido hasta representar
únicamente 9 millones en 1998, después de haber llegado en 1996 a los 5.5
millones de pares.
Cuadro 2
Producción, consumo y comercio exterior de calzado
por países en 1994 (en millones de pares)
Fuente: satra.
De lo anterior podemos concluir que
la industria del calzado mundial se encuentra fuertemente concentrada en Asia y
sobre todo en China. América del Norte, Oceanía, Europa Occidental y Oriental
son regiones que no alcanzan a cubrir sus necesidades de calzado. México se
ubica en un lugar importante con oportunidades de aumentar la producción para
cubrir el mercado interno y con amplias posibilidades de incrementar la
exportación, sobre todo a América del Norte y Europa Occidental.
Asia se consolida como el principal
productor mundial, pasando de 50% en 1983 a 67% en 1994 de la producción
mundial, pero vivió un proceso de relocalización en su interior. En este
fenómeno aumentaron sus cuotas de producción China, Indonesia, Tailandia e
India; mientras que países como Corea del Sur y Taiwan
redujeron su producción. Ello se debió a que el costo de la mano de obra creció
en estos últimos países, disminuyendo su competitividad.
Los cuadros nos muestran que Asia es
el exportador neto, y el principal destino de su producto va a América y Europa
Occidental, destinos que son los importadores netos. También se puede observar
que la industria y los proveedores se encuentran en un proceso de reubicación.
Además, según el bancomext,[3] el
mercado presenta distintos segmentos conforme a precio y calidad, en los que
los países europeos abastecen el más alto, Brasil el medio, y los países
asiáticos el bajo. De esta forma, las condiciones de competitividad están
determinadas por el costo de la mano de obra en el segmento más bajo, y por
diseño, calidad y desarrollo en el más alto.
Respecto al costo de la mano de
obra,[4]
México se encuentra en una posición desfavorecida con respecto a los países
asiáticos. Mientras en nuestro país un trabajador del calzado tenía en 1993 un
salario mensual aproximado de entre 220 y 250 dólares, en Vietnam éste era de
50, en Indonesia ganaban entre 30 y 60, en China entre 50 y 80, y en Tailandia
entre 100 y 200 dólares. Pero por otra parte –y así se explica la reubicación
de la producción en Asia–, un obrero taiwanés ganaba entre 600 y 800 dólares y
uno sudcoreano, mil dólares. Pero después de la devaluación del peso en 1995,
la mano de obra mexicana para esta industria deviene más competitiva aunque sin
llegar al nivel de los países asiáticos más competitivos.
Balanza comercial de
México
El sector del
calzado se ha caracterizado siempre por importar maquinaria y algunos insumos.
Los productores nacionales se vieron beneficiados por el gobierno durante
muchos años, dadas las barreras que tenían extranjeros para ingresar al mercado
nacional, pero con la apertura comercial en la década pasada la situación
cambió, lo que se refleja en la balanza comercial a partir de 1989. El
comportamiento de la industria en el comercio exterior en los últimos diez años
está representado en el cuadro 3.
Observamos que la balanza era
positiva en 1987 y 1988, pues las exportaciones aumentaron[5] a
partir de la puesta en marcha del programa de apertura comercial establecida en
1986 con la entrada de México al gatt,
en la administración de Miguel de la Madrid, pero el comercio era muy pobre,
pues representaba tan sólo 2.5% de la producción nacional de calzado para 1987
como se observa en el cuadro 3.[6]
Cuadro 3
Producción
y comercio exterior de calzado en México
(1987-1998) (en millones de pares)
Fuente:
Elaboración propia con datos del ciceg,
página de web.
Para 1988 la producción y las
exportaciones se mantuvieron sin cambios, pero las importaciones aumentaron en
2 500%, por lo que la balanza comercial es casi nula y el grado de apertura
aumentó en casi un 100%. El primer año del gobierno de Salinas, 1989, reflejó
de inmediato la apertura al exterior al llegar las importaciones a niveles
históricos de 23 millones, y puesto que las exportaciones estuvieron sin
cambios, llegamos a un nivel deficitario. El impacto de las importaciones sobre
la producción hizo que ésta cayera 20% y ambos efectos llevaron al grado de
apertura al 15%. Este efecto sobre la producción se debió básicamente a la poca
competitividad en la que vivieron y la escasa eficiencia en la que operaban los
industriales nacionales. Al abrirse el mercado a competidores que operaban a
bajos costos en el ámbito mundial y con mejor calidad, el consumidor nacional
prefirió adquirir el calzado foráneo. Así, quienes no pudieron enfrentar los
cambios se vieron obligados a desaparecer o a fusionarse con aquellos que
tuvieron la flexibilidad y capacidad suficiente para encarar la coyuntura. Esta
situación difícil para toda la planta productiva nacional, se agudizó porque se
quiso mantener el nivel de precios constante, provocando una seria
sobrevaluación del peso respecto al dólar, pues devaluar nuestra moneda
significaba una elevación de los precios del consumidor y del productor, en
esos tiempos de gran penetración de bienes de consumo extranjeros a nuestro
mercado, y de la idéntica situación de la importación de bienes de capital e
intermedios. Esto es, que al mantener un precio del peso mayor que su verdadero
valor se abarataban las importaciones, y de esta manera se impulsaba el consumo
nacional sobre ellas. Y por el otro lado, las exportaciones se encarecían en el
mercado internacional, disminuyendo la demanda por ellas.
Esta situación se agudizó en 1993 y
1994 a consecuencia de la situación económica y política, y sin embargo el
gobierno prefirió el déficit externo a la
inflación, lo cual constituyó uno de los factores que desembocaron en la
crisis de 1995. Un caso interesante ocurrió en 1994, cuando se observa la
situación tan delicada que vivía la moneda mexicana, pues la balanza comercial
era negativa en 21.5 millones de pares, con una balanza superavitaria de 11
millones de dólares. Esta situación es sobresaliente pues en toda la muestra
los saldos entre la balanza de los valores y el volumen por pares de zapatos
siempre coincidían. Las importaciones eran cinco veces más grandes que las
exportaciones. El alto costo de sobrevaluación de nuestra moneda fue causa de
esta situación. Ello motivó que el precio de las exportaciones aumentara hasta
casi 30 dólares el par, y que el precio de las importaciones fuera seis veces
menor, según se observa en el cuadro 4.
Cuadro 4
Producción
y comercio exterior de calzado
en México
(1987-1998) (en millones de dólares)
Fuente:
Elaboración propia con datos del ciceg,
página web.
La tendencia en este periodo fue la
siguiente: la producción disminuyó, las exportaciones tuvieron un crecimiento
constante hasta 1992 cuando cayeron en los dos años subsecuentes y las
importaciones mantuvieron un alto índice. Todo ello redundó en aumento en el
grado de apertura externa, llegando en 1992 a 27% de la producción nacional.
Entrada la crisis de 1995 la
tendencia de la industria del calzado se revierte; la brusca devaluación
provoca una contracción en el consumo nacional, pues un par llega a valuarse en 10 dólares, casi el doble que en 1994,
disminuyendo las importaciones 65% de 1994 a 1995 y 41% de 1995 a 1996; por su
parte las exportaciones aumentaron, llegando en 1998 a la cifra de 35 millones
de pares. El precio promedio por un par de zapatos mexicanos en el extranjero en
1995 valía la mitad de lo que un año antes, y en 1998 llegaron a valuarse en 10 dólares en promedio. La crisis trajo consigo
un superávit comercial, el cual ha crecido en los últimos tres años. La
producción en 1995 fue prácticamente la misma que la de 1994, pero 1996, 1997 y
1998 fueron años de enorme producción. El nivel de apertura en 1995 se vio
mermado por la crisis de las importaciones, que no pudo compensar el incremento
en las exportaciones, pero en los años posteriores se recuperó lentamente, llegando
a 17% de participación en el producto, pues el aumento de las exportaciones fue
acompañado por un considerable ritmo de crecimiento de la producción. Se
observa en el cuadro 3 que el nivel de apertura en 1994 y 1998 fue similar,
pero la participación de exportaciones e importaciones se revirtió ya que en el
primer año aquéllas representaban más de 80% del comercio internacional de
México, y en 1998, tan sólo un 20% aproximadamente; las exportaciones, en
cambio, tuvieron un aumento de su participación al pasar de 20% a 80%. Todo
ello refleja la situación de la industria antes y después de la crisis.
Es interesante puntualizar la
evolución de la participación de las exportaciones en la producción, aumentando
en el último trienio casi cinco veces. La participación de las importaciones en
la oferta del producto [M/(M+P)] también refleja la situación vivida en la
industria. Al principio del periodo la participación fue mínima, con aumento en
el periodo de mayor apertura y disminución en el producto; ante la crisis su
participación disminuye de modo considerable.
En las entrevistas realizadas en la
ciudad de León, donde se realizaron tres visitas a empresas grandes,[7]
las cuales exportaban parte de su producción, todas se beneficiaron con la
crisis, pues aumentaron sus exportaciones más baratas incrementando montos de
producción y beneficios; pero esta situación no refleja a todas las fábricas,
pues aquellas que no exportaban o que no podían hacerlo se vieron perjudicadas,
incluso varias tienen que cerrar y otras más operan en condiciones precarias.
Mercado externo
El principal
destino de las exportaciones nacionales de calzado son los Estados Unidos, con
más de 80% según la ciceg. El 22%
es para niños, 37% es para mujer y 41% es para caballero. Por el lado de las
importaciones, según secofi,[8]
los Estados Unidos vendían en 1991 a México hasta 35% del consumo nacional de
calzado internacional,[9]
pero más de la mitad de las importaciones las hacíamos de países asiáticos.
El consumo estadounidense fue de 1
202 millones de pares en 1996,[10]
el cual no cambió los tres años anteriores. Las importaciones en los últimos
cuarenta años aumentaron casi cien veces, y en 1996 llegaron a 1 100 millones
de pares. La penetración de las importaciones (importaciones como razón del
consumo) en el mercado estadounidense ha aumentado progresivamente y a un ritmo
muy acelerado en los últimos cuarenta años, pasando de 1.7% en 1956 a 91.4% en
1996. La producción más grande que tuvieron en los últimos cuarenta años fue de
642 millones de pares en 1968, y a partir de ese momento la producción cayó
hasta llegar a los 127 millones en 1996.
De 1986 a 1996 la producción menguó
a la mitad. La razón principal de este acontecimiento en los Estados Unidos,
fue que encontraron más conveniente y eficiente consumir calzado internacional,
dado que el costo de la mano de obra es relativamente muy alto en comparación
con otros países como los asiáticos. Así, empresarios estadounidenses
decidieron instalar plantas en otras partes del mundo, donde pudieran asegurar
costos competitivos de alcance mundial.
Como se observa en el cuadro 5, el
principal vendedor de calzado para los Estados Unidos es China, que en estos
cuatro años ha tenido cada vez más presencia en ese mercado, y de 1986 a 1996
ha aumentado casi veinte veces sus exportaciones a ese destino.
Cuadro 5
Volumen y
valor de las importaciones de calzado en
los Estados Unidos por país de origen
Fuente: Shoe Stats.
Los países que han registrado un
incremento en la participación de mercado de 1992 a 1996, además de China, son
Italia, República Dominicana, México y España. Por otra parte, los que han
disminuido esa proporción son Brasil (aunque continúa siendo el segundo con
mayor penetración en el mercado estadounidense), Tailandia, y de manera dramática,
Corea y Taiwan. Indonesia prácticamente se mantuvo
igual en la proporción de volumen, pero tuvo un aumento en la participación del
valor importado por los estadounidenses; por lo que hubo un aumento en el valor
por par comerciado. Taiwan y Corea en 1986 eran los
principales exportadores hacia los Estados Unidos, mientras que China era un
exportador moderado y la proporción que fueron dejando sus vecinos la absorbió
para convertirse en líder.
México, por su parte, ha ido ganando
un poco de presencia en el mercado del vecino país, pero no se encuentra en la
misma posición en volumen y en valor, pues en cuanto al primero se encuentra en
quinto lugar y respecto al segundo, en octavo, lo cual quiere decir que el
calzado mexicano es de los más baratos en los Estados Unidos (usd$6.1), sólo más caro que el
dominicano ($3.9) y marginalmente más barato que el chino ($6.6). Los pares más
caros son los italianos, taiwaneses y españoles, que fluctúan entre los 18 y 23
dólares en promedio.
El calzado de hule que México
exporta al vecino del norte ascendió en 1996 a 55% del total; el que no es de
hule, el porcentaje restante. El del primer tipo participa con 2.7% del valor
de las importaciones estadounidenses de hule y con 7.3% del volumen total, lo
que vuelve muy barato el producto mexicano ($2.25). Por su parte, los de no
hule son más caros que los demás competidores, pues tienen 3.7% del valor
contra 2% de volumen, y es interesante señalar que de 1995 a 1996 el volumen de
exportaciones por este concepto aumentó en un 70% a los Estados Unidos, y en
promedio se vendía a un precio de usd$10.79.
Para este mismo año, el calzado de cuero representaba 34% de las exportaciones
nacionales al país norteño con un precio de $14; mientras que el de plástico y
vinil constituía 8% del total y su precio fue de $1.96. Otros tipos de calzado
constituyeron 5% y su precio fue de $2.35 y el resto correspondió al hule. Cabe
señalar que el precio del calzado de calidad, esto es, el de cuero, es superior
al de países como China, Brasil e Indonesia, pero el de hule es inferior. Si
mantenemos la relación de que a mayor precio mayor calidad, México (cuyos
costos de transporte son inclusive más baratos que los de todos los demás
países) exporta zapato de cuero de mayor calidad que por ejemplo Brasil, pero
el de hule es de poca calidad. El problema es que a la hora de calcular los
promedios de valor por par exportado, Brasil exporta 92 millones de pares al
año, de los cuales 93% del calzado es de cuero, mientras que para México, con
una exportación de 37 millones de pares, sólo 33% corresponde a calzado de
cuero. Siguiendo con la comparación, México pone 14% de calzado de no hule a un
precio mayor que $20, y Brasil 2%. Así, México tiene en sus exportaciones mayor
proporción de calzado de hule –que es de mala calidad– que de cuero, que es un
artículo de mejor calidad y que puede competir con los mejores productos del
mundo. Gran proporción del calzado de mejor calidad se encuentra en un segmento
de mercado alto, al igual que ocurre con Italia; en cuanto a China, tiene gran
influencia en el segmento de mercado más bajo, y Brasil, en uno intermedio.
Potencialmente, existe un gran mercado de este sector para la industria
nacional, y a partir del tlc[11]
este rubro se ha beneficiado.
Es importante señalar también la
ventaja que tiene México contra otros países para el mercado estadounidense
debido a su cercanía y la puesta en marcha del tlc.
Nuestro país se ha concentrado en exportar bienes intensivos en capital
(productos intensivos en recursos naturales y el sector automotriz), pero “es
posible mostrar que una estrategia de fomento a la exportación de una industria
como la del calzado implica un costo de inversión por divisa generada menor al
de otras industrias exportadoras y con un efecto multiplicador significativo en
el empleo”.[12] Para generar un empleo
petrolero se necesita invertir 320 000 dólares; para hacerlo en el sector
automotriz, 115 000; y para el del calzado, 16 000, siendo importante señalar
que “la industria del calzado tiene una capacidad generadora de divisas similar
a la de la industria automotriz para una inversión de 100 000 dólares”.[13]
Así, el calzado podría generar divisas similares con más empleo y menos
inversión. Según los autores, existe un programa estatal y municipal en León,
con el que se busca dar un impulso exportador a la industria y que éste no se
dé como consecuencia de una coyuntura competitiva de la moneda. Los
exportadores nacionales han perdido credibilidad al aprovechar este momento
para vender su producto a importadores, sin cumplir con condiciones de calidad
y de entrega; esto vuelve imposible una relación a largo plazo. Se comienza a
analizar las ventajas que pueden ser determinantes para la comercialización
hacia los Estados Unidos, disminuyendo costos por inventarios. Los principales
importadores se encuentran muy lejos del mercado en disputa y manejan una gran
cantidad de modelos y numeración, por lo que aquéllos tienen que ordenar sus
pedidos con seis meses de anticipación; así, no pueden determinar la demanda del
producto. Por ello, “los grandes pedidos a distancia involucran un alto costo
de inventarios y rigidez para enfrentar los cambios en la demanda, lo cual
genera costos de oportunidad para los importadores”.[14]
Como vimos, donde mayor penetración ha tenido México es en el calzado de cuero
en los Estados Unidos en el segmento medio-bajo y alto; y es por ahí donde
habría que fortalecer la competitividad. La estrategia sería atender los
pedidos de los clientes con la mayor inmediatez posible; así los lotes serían
más pequeños, reduciendo el riesgo y los costos de los distribuidores por
cambios en la demanda. Se podría surtir en un lapso de entre un mes y medio y
dos meses. El programa tiene como objetivo que el producto exportado cumpla con
estándares de calidad y se está trabajando en ello.
Cuadro 6
Participación
de las exportaciones por tipo
de calzado en 1996 (E. U.)
Fuente: Shoe Stats. Los
pares están en millares.
Nota: Los porcentajes
se leen horizontalmente y no suman 100% porque no consideran otro tipo de
material. Esto es, se refiere a qué porcentaje de todo el volumen de
exportaciones realizadas por cada país a los Estados Unidos le corresponde al
cuero, hule y vinil, respectivamente. Así, de todo el calzado que México
exporta a los Estado Unidos, 55% es de hule.
Cuadro 7
Rango de
precios en dólares de calzado de material diferente
al hule, por país de procedencia en 1996 (E. U.)
Fuente: Shoe Stats.
Con los empresarios entrevistados
vimos que, con la crisis, se habían beneficiado sus exportaciones. Ellos
operaban dentro de su planta para producción destinada a la exportación; así
garantizaban la calidad del producto y pedían a maquilas que les complementaran
para abastecer el mercado nacional, en el que según ellos, garantizaban la
calidad del producto. En el estado de Guanajuato las exportaciones sin maquila
representaron 36% del total en pares, pero las exportaciones con maquila
únicamente fueron 2% del costo en dólares (aunque se espera que esto aumente),
valiendo cada par 12 centavos de valor agregado, y la otra categoría fue de 12
dólares. En concepto de importaciones, 80% fue sin maquila, con una
participación de 73% en el valor, pero según el ciatec,
las importaciones maquiladas crecieron en un 40% entre 1995 y 1997, y las
exportaciones también han aumentado su participación, superando a las
exportaciones nacionales. Las maquilas se deben a una estrategia con marcas y
franquicias internacionales, llegando a la cifra de 420 empresas exportadoras.
Situación nacional
La industria del
calzado tiene la característica de ser sumamente atomizada; ninguna de las
empresas nacionales tiene más de 1.5% del mercado interno. La producción
nacional de calzado ha tenido cambios importantes en los últimos diez años,
periodo en el que se experimentó una disminución en la producción al pasar de
245.2 millones de pares en 1988 a 170 millones en 1995, recuperándose al llegar
a 210 millones de pares en 1999. Por su parte, la capacidad instalada tuvo una
caída de un nivel de 380.2 millones de pares en 1989 hasta 299.8 en 1994; esto
da un indicio de la importante disminución de la capacidad instalada en algunas
empresas, e incluso la desaparición de aquellas que no eran competitivas.
Existen varios factores que han afectado a la producción entre los que
destacan: la caída en el ingreso y consecuentemente la contracción en la
demanda; la baja productividad; el efecto de un tipo de cambio sobrevaluado; y
la repentina apertura del mercado nacional; que provocaron una entrada masiva
de importaciones que debilitaron a la industria nacional.
Cuadro 8
Empleo y
producción real y potencial de la industria del calzado en México (1987-1998)
(en millones de pares)
Fuente:
Elaboración propia con datos de ciceg.
El empleo formal del sector
cuero-calzado registra una tendencia similar a la que presenta la producción.
La industria del calzado presenta la característica peculiar de concentrarse en
ciertas zonas muy bien delimitadas, debido a que se generan externalidades por
estas economías de aglomeración. Para el caso mexicano se puede observar que la
mayor parte de la producción se realiza en tan sólo 3 estados de la República:
Guanajuato produce un 52% del total, México y área metropolitana 16%, y Jalisco
22%; esto es, casi 90% de la producción se concentra en tres regiones. Como se
observa en las gráficas 1 y 2, de 1994 a la fecha la producción nacional de
calzado se ha concentrado aún más en el estado de Guanajuato, a costa de la
producción del Área Metropolitana del Distrito Federal, que ha disminuido
considerablemente en los últimos 5 años. En cambio, Jalisco ha mantenido su
participación nacional en la producción. Pero este fenómeno no es específico de
nuestro país, pues en “los principales países exportadores de calzado se
observa una concentración regional”.[15]
Esta aglomeración geográfica permite a los empresarios acceder a un nicho de
mano de obra calificada. Este factor junto con el acceso a infraestructura
propia de la industria y de comunicaciones, son determinantes para que exista
la concentración. Esta misma se refuerza por el hecho de que los proveedores
tienden a instalarse alrededor de los centros de producción. Como ya se señaló,
resulta un hecho importante que Guanajuato se ha consolidado como el principal
productor nacional de calzado, presentando incrementos significativos en su
participación nacional. Mientras tanto, Jalisco y México (junto con su área
metropolitana) se han alternado como la segunda y la tercera zonas en
importancia por sus niveles de producción.
Gráfica 1
Producción nacional de calzado por zonas en 1994
Fuente: ciceg.
Gráfica 2
Consumo nacional de calzado por zonas en 1994
Fuente: ciatec.
Es importante advertir que la
industria del zapato tiene como característica la especialización por tipo de
calzado, como en el caso de Guanajuato donde las fábricas producen
principalmente calzado para hombre e infantil, mientras que en Jalisco la
especialización se da en el zapato para mujer, el D. F. en atlético, y Ciudad
Juárez en botas de alto valor. Por la parte del consumo, éste se concentra de
una manera importante en el área metropolitana de la ciudad de México, siendo
también importantes el sureste, el centro y el noreste del país, como se
observa en la gráfica 3.
Gráfica 3
Consumo nacional de calzado por zonas geográficas de
la República Mexicana (1994)
Fuente: ciatec.
¿Es León un distrito
industrial?
Como acabamos de
observar, León parece tener características favorables para la industria del
calzado. Las importantes externalidades derivadas de las economías de
aglomeración han contribuido a que algunos autores identifiquen a esta zona
como un distrito industrial, caso que merece ser analizado. Para ello, primero
se establecerá una breve reseña sobre el desarrollo de la industria en esta
zona. Posteriormente se identificará al cluster que describe a los actores
principales de esta industria y se determinará la relación entre ellos. Después
se analizará la cadena productiva de la industria del calzado y se resaltarán
sus fortalezas y debilidades. Por último se hará una breve comparación con el
modelo teórico de distrito industrial para establecer si León lo es.
Breves antecedentes
de la historia de León[16]
León tiene fama
de ser una ciudad que vive del y para el calzado. Los orígenes de esta
tradición no son bien conocidos, pero existen registros de zapateros del siglo xvii y durante toda la colonia, y desde
entonces ha tenido reconocida tradición de dedicarse a esta industria. Por
ejemplo, 17% de la población económicamente activa (pea) leonesa en 1900, se dedicaba a algún proceso de la
cadena del calzado. Para entonces la ciudad se ocupaba también de la
manufactura de textiles. Pero, en el transcurso de la primera mitad del siglo xx, la gente fue dejando sus antiguas
actividades para concentrarse en la industria del cuero y del calzado, probablemente
por las mejores oportunidades (expansión del mercado debido a la acelerada
industrialización y urbanización del país, arribo de tecnología y mejores
remuneraciones) que ofrecía.
La consolidación de la industria en
el Bajío vino junto con la Segunda Guerra Mundial. Para esos años la ciudad de
México era la principal productora de calzado del país, seguida por Guadalajara
y León, respectivamente. Uno de los principales consumidores internacionales
del zapato nacional eran los Estados Unidos, que con la guerra encima contrae
su producción de bienes de consumo para concentrarse en la fabricación de
armas. Uno de los principales beneficiados fue León puesto que la demanda
internacional aumentó, y la incapacidad de los otros centros manufactureros del
país de abastecer al mercado estadounidense y mundial se hicieron evidentes.
En 1941, en la ciudad de León, 44%
de la pea se dedicaba a esta
industria. Cabe señalar que únicamente aquellas empresas que tenían acceso al
mercado de bienes de capital internacional (y con ello a fuentes de innovación
tecnológica) y que pudieron establecer una división del trabajo eficiente, –que
en su gran mayoría eran las grandes industrias–, consiguieron establecerse y
consolidarse con éxito en los siguientes años. Pero este ingreso al mercado
foráneo fue temporal, pues ya para las décadas siguientes (1950-1990) la
industria nacional perdió competitividad internacional al recuperarse los
países europeos y norteamericanos en la posguerra, por lo que se tuvieron que
concentrar en el mercado doméstico; ello resultó un éxito debido a la
protección brindada por el gobierno, el cual impidió la penetración de zapato
de buena calidad a nuestro país. Muchas otras empresas no soportaron las
condiciones de demanda, siendo obligadas a salirse (dada su incapacidad para
conseguir crédito y adquirir tecnología que las pudiera volver competitivas,
así como por sus procesos ineficientes de producción) y/o fusionarse con
aquellas que sí lo habían logrado.
La década de los sesenta se
caracteriza por la creación de asociaciones de productores para defender sus
intereses; para el decenio siguiente encontramos una ampliación de fábricas e
industrias en León, marcada por un crecimiento en las exportaciones de calzado
(principalmente de alta calidad). La crisis de 1982 obligó a muchas empresas a
cerrar sus puertas, pero esta ciudad jamás perdió su lugar privilegiado en la
producción de calzado. Así, a través de los últimos años, la ciudad de León se
consolidó como productora de calzado y ha acaparado a casi la mitad de la
producción nacional, desplazando a aquellas ciudades que antes eran
monopolizadoras del producto.
A efectos de corroborar los temas y
resultados principales de la presente investigación, se realizaron entrevistas
a cuatro empresas leonesas líderes (Yako, Siete
Leguas, Andrea y Quirelli) de la industria en
noviembre de 1998. En promedio las fábricas tenían una edad de 20 años, aunque
una de ellas llevaba establecida en la ciudad casi 45 años, por lo cual las
podemos considerar más viejas que el promedio de vida de todas las empresas,
como se verá más adelante. En su totalidad, sus fundadores no eran originarios
de la región. Todas las empresas consultadas son consideradas como grandes,
esto es, cuentan con más de 250 trabajadores. Al preguntárseles la razón por la
cual habían escogido esa zona para instalar su empresa, la respuesta fue
contundente al declarar que ahí existían todas las facilidades logísticas para
la fabricación del calzado. Esto quiere decir que el factor predominante al tomar
la decisión fue la cercanía de los proveedores y la facilidad de conseguir mano
de obra calificada, dada la tradición añeja del calzado en dicha ciudad. Al
consultarles qué habría sucedido si hubieran escogido otro lugar para
instalarse, todos creyeron que su proyecto habría tenido como resultado el
fracaso. Un caso que ejemplifica la trascendenicia de
León en esta industria es el de una fábrica que ya estando localizada en la
ciudad de México, fue reubicada en León, no obstante que la mayoría de sus ventas
del producto final se realizaban en la capital del país. Lo relevante para
ellos era reducir costos a fin de mantenerse competitivos en el mercado, y la
solución fue acercarse más a los proveedores y a la mano de obra más
calificada. Los costos de esto fueron menores que aquellos en los que incurrían
al transportar las materias primas e insumos desde León para producir el
producto final. También de esta forma diversificaron su mercado, acercándose al
norte sin perder su presencia en el mercado capitalino.
Identificación del cluster de la industria del calzado
En la
identificación de un cluster[17] industrial se incluye a los distintos
actores que tienen un papel relevante para alguna industria. Este ejercicio se
realiza con la finalidad de observar la inter-relación existente entre éstos y
con ello determinar su grado de incidencia en la misma. En los diagramas que se
presentan en las páginas siguientes se pueden apreciar las relaciones
existentes entre los distintos actores de la industria del calzado en la ciudad
de León, Guanajuato. A continuación haremos una breve descripción de la
actividad desempeñada por cada uno de ellos, y un breve análisis de la
importancia de éstos en el conjunto. Los eslabones que pertenecen a la cadena
productiva como son la proveeduría (oferentes de insumos y oferentes de
equipos), la producción del calzado en todas sus etapas y la comercialización,
serán analizados con profundidad en el siguiente apartado.
El principal apoyo a la industria se
otorga por parte de los mismos empresarios, quienes han formado asociaciones y
cámaras industriales que tienen una importante relación con un gran número de
empresas. Recientemente los esfuerzos de estas agrupaciones buscan ser
organizados por la Coordinadora del Sector Cuero y Calzado (cosec). Ésta agrupa a varios órganos:
Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (ciceg), Asociación Nacional de
Proveedores de la Industria del Calzado (anpic),
Cámara Nacional de la Industria de la Curtiduría (cicur), Asociación Nacional de Curtidores (anacu), Asociación Nacional de
Productores de la Industria de la Curtiduría (anpicur).
La ciceg
concentra a la mayoría de los productores de calzado en el estado; cumple
funciones de representación, coordinación, promoción y apoyo a las empresas. En
los últimos años, esta cámara ha efectuado un importante esfuerzo tendiente
hacia una profunda reflexión sobre la situación de la industria. Por su parte,
la anpic asocia a proveedores de
la industria. También cumple con funciones de representación, coordinación,
promoción y apoyo entre sus socios. En la identificación del cluster también se incluyó a la cicur, la anacu y la anpicur, ya que éstas son las asociaciones que aglutinan a los
productores de cuero, el principal insumo utilizado en el calzado leonés.
El soporte del gobierno federal se
da en las áreas de investigación, financiamiento y promoción a las
exportaciones. El Centro de Investigación y Asesoría en Cuero y Calzado (ciatec) brinda
apoyo en las áreas de ingeniería de procesos, manufactura, desarrollo de
materiales y certificación. En el pasado eran pocas las empresas que se
acercaban a este centro, pero por fortuna los empresarios reconocieron los
beneficios que les traía acercarse para aprovechar sus desarrollos, y en los
últimos cinco años el número de asesorías impartidas por el ciatec (167 empresas exportadoras
en el último año) ha aumentado de manera considerable.
El respaldo financiero corre por
cuenta de Nacional Financiera (nafin), que recientemente puso en marcha un Programa
de Apoyo Financiero a la Subcontratación Industrial. En éste pueden participar
empresas subcontratistas proveedoras confiables de bienes y servicios
industriales para empresas del sector privado. Dicho programa tiene la
característica de que se otorgan créditos bancarios con garantía automática de nafin. Esto
resulta decisivo, dado que, debido a ciertas características de la cadena
productiva que se analizarán más adelante, se puede afirmar que este tipo de
créditos enfocados a apoyar a empresas proveedoras eficientes, agiliza los
ciclos de producción y estimula la cooperación entre proveedores y productores.
Lo anterior se afirma porque se reducen los anticipos de los productores, se
aseguran las oportunidades de entrega, se mejoran la calidad y el precio de los
productos, y se consolida una red de proveeduría más confiable y competitiva.
Además de los servicios de nafin,
los industriales utilizan créditos de la banca comercial y se financian con los
mismos proveedores. Sin embargo, para todos los casos se considera que los
costos de financiamiento son todavía elevados.
La promoción a las exportaciones se
alienta por medio del Banco Nacional de Comercio Exterior (bancomext). Éste juega un papel importante al
brindar servicios financieros y no financieros a las empresas exportadoras. Los
beneficios que ofrece no son exclusivos para esta industria, aunque varias
empresas de calzado solicitan sus servicios. Entre los principales apoyos no
financieros se encuentran los programas promocionales y los de asistencia y
formación técnica; con ellos se busca incrementar las posibilidades de éxito de
las empresas exportadoras en el mercado internacional. En general las empresas
expresan una gran satisfacción por los favores obtenidos.
El respaldo del gobierno estatal se
observa en el área de coordinación; esta ayuda la otorga la Coordinadora de
Fomento a las Exportaciones del Estado de Guanajuato (cofoce). La función de cofoce
consiste en formar una alianza entre empresas y gobierno para aumentar el
comercio exterior y atraer inversión extranjera directa a Guanajuato. Al igual
que el bancomext,
la cofoce
apoya a las empresas que desean exportar por medio de los programas de
promoción de exportaciones y servicios al comercio exterior. En general los
usuarios de este servicio también se muestran satisfechos.
Las instituciones de educación
también participan con la industria. El Instituto Tecnológico de León (itl) y el
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, campus León (itesm-León)
forman profesionistas para esta industria. Además, en algunas ocasiones
realizan investigaciones sobre el sector; por desgracia esto no es muy
frecuente y no existe una relación estrecha entre estos centros de enseñanza y
la iniciativa privada. Por su parte, el Colegio Nacional de Estudios
Profesionales (conalep)
ofrece carreras técnicas en el área de calzado; las industrias reciben a los
estudiantes durante sus prácticas, aunque en las entrevistas que se realizaron
nos pudimos percatar de que los empresarios no confían en estos técnicos por su
falta de experiencia práctica.
Por último, en el área de
investigación se encuentra el Centro de Asesoría y Servicio Tecnológico (cast). Éste
cumple funciones similares a las del ciatec pero en una menor medida. Incluso, en las
pláticas con los empresarios pudimos observar que algunos no lo conocen.
Otros industriales del calzado
expresaron su inconformidad por el poco apoyo recibido de parte del gobierno,
mientras que otras industrias como la automotriz lo reciben ampliamente.[18]
Ellos argumentan que la generación de empleos directos por parte de las
empresas zapateras es mayor, y sin embargo arguyen no recibir apoyos tangibles.
Identificación de la
cadena productiva
La ventaja que
ofrece este análisis de cadenas productivas es que permite identificar los
eslabonamientos hacia adelante y atrás para detectar la situación del proceso
productivo para mejorarla. En las siguientes páginas se reproduce la cadena
productiva de
la industria que está conformada por tres grandes eslabones, la proveeduría, la
producción y la comercialización. En la primera se incluyen todos los insumos
que utiliza la industria para la producción, exceptuando al trabajo. En la
producción se muestran los distintos tipos de calzado que se elaboran. Por
último, la distribución explora las distintas vías para la comercialización del
producto.
Para conseguir el objetivo de
identificar los obstáculos del proceso productivo, realizaremos un análisis de
los tres bloques. Se puntualizarán las deficiencias internas de cada uno para
posteriormente ver cuál es la circunstancia cuando se integra la cadena. Con
esto pretendemos observar las áreas a trabajar por los actores de esta cadena
para que pueda funcionar de una manera más eficiente. Así, a continuación se
muestra un breve resumen de la condición problemática de la cadena productiva
dividida en: aquellos conflictos que deben ser resueltos por la propia empresa;
los factores que perjudican a la empresa, pero que sólo podrán ser solucionados
mediante un esfuerzo conjunto de los actores de la industria; y por último,
aquellos problemas que corresponden a factores sobre los que la industria no
tiene control, pero resulta afectada por ellos.
En la sección de proveeduría se
puede identificar una preocupante insuficiencia de insumos de buena calidad,
sobre todo en el eslabón del cuero, que como ya mencionamos es el principal
insumo en la producción de zapato en León. Además, los insumos son costosos
comparados con estándares internacionales,[19]
sobre todo a consecuencia de que la curtiduría nacional es poco competitiva.
Algunos autores han señalado la falta de profesionalismo en las empresas,[20]
lo cual afecta a los siguientes eslabones de la cadena. Otro factor a resaltar
es el señalado por funcionarios de la anpic, en el sentido de que no
existe un desarrollo nacional de maquinaria. Este aspecto es importante porque
demuestra que la industria no ha sido capaz de incorporar estos procesos.
También, se ha expuesto que existe poca flexibilidad de la misma, con lo cual
los procesos de adaptación a las nuevas tecnologías son lentos.[21]
En la etapa de la producción se
puede identificar un importante número de deficiencias que sería oportuno
corregir. En primer lugar, y como punto de partida para cualquier intento de
solución, es necesario que los empresarios hagan un esfuerzo por entender la
situación interna, pues sólo 19% de los empresarios de León, Guanajuato,
considera que los principales problemas de su empresa se encuentran en el
interior de la misma; el resto se los atribuye a factores externos como los
económicos, políticos y sociales.[22]
No existe una cultura de planeación ni se acostumbra el uso de estadísticas
para la toma de decisiones. Además, la formación académica de los empresarios
es relativamente básica, puesto que sólo uno de cada tres cuenta con estudios
profesionales. También, resulta interesante apuntar que la misma proporción no
tenía relación previa con la industria. En parte esto refleja la intensa
renovación que vive la industria, pues se han tenido años con una rotación de
50 de 600 empresas.[23]
Esta intensa entrada y salida de nuevas empresas provoca que al contrario de lo
que se podría pensar, la industria esté compuesta por empresas de poca
antigüedad, cuyo promedio (empresas de la industria del calzado en León) es de
12.7 años, con una mediana de 8.
Un factor importante en el desempeño
de la industria es el índice de producción de las empresas. Como ya se
mencionó, la industria está sumamente atomizada, por lo que ninguna empresa
tiene cuotas de producción muy grandes. Un 25% de las empresas produce menos de
700 pares semanales; 50% produce menos de 1 500; 75% produce menos de 5 800; el
resto tiene un volumen que varía entre 5 800 y 12 000 pares. Otro factor
importante es la productividad de las empresas; para el caso de León ésta es de
8.4 pares diarios por trabajador, mientras que la productividad internacional
mínima es de 10 pares hombre/día. Un hecho interesante es que no existe
relación entre el volumen de producción y la productividad de las empresas, lo
que nos da un indicio de que en esta industria no existen economías de escala.
Por otro lado, se detecta una falta de especialización[24]
en el tipo y línea de calzado ya que sólo la mitad de las empresas están
especializadas en estos procesos. Además, los ciclos de producción son muy
largos, 12.2 días en promedio, con relación a los estándares internacionales
que se acercan a los 7 días; lo mismo ocurre con la proveeduría, en particular
la de piel, la cual lleva entre tres y cuatro semanas mientras que los
estándares internacionales resultan de alrededor de 8 días. Lo mismo pasa con
la rotación de los inventarios que en promedio es de 17.6 días.
En otras zonas del mundo donde se
produce calzado en cantidades muy competitivas, se observa que hay importantes
redes de trabajo, comunicación y aprendizaje entre empresas. En el caso de
León, por desgracia y tal vez como consecuencia de la poco desarrollada cultura
empresarial, estos nexos no se dan de una manera intensa. Un ejemplo es la
subcontratación en algunas etapas de la producción, que según se ha
experimentado en estos lugares, permite una mayor productividad motivada por la
especialización; sin embargo, en el caso de México únicamente 14% de las
empresas afirmó que subcontrataba alguna etapa de la producción.
Un factor que permitiría superar los
rezagos en la productividad es la capacitación, empero ésta es muy escasa y en
su mayoría se da en la misma planta. Las empresas reciben menos de dos
asesorías anuales en promedio. Además, tienen poca capacidad para desarrollar
nuevos productos; tan sólo 6.8% de las empresas tiene centros de diseño y
desarrollo de productos. Aunado a esto, la inversión en investigación y
desarrollo (iyd) que realizan es
de sólo 0.5% de los ingresos totales y no existe una relación entre tamaño de
la empresa y cúmulo de inversión por este concepto.[25]
Lo anterior puede sugerir que las empresas no realizan esta inversión porque de
forma individual los costos serían mayores que los beneficios, sin embargo
existen razones para suponer que un esfuerzo conjunto en iyd, ya sea de las empresas y el gobierno,
permitiría alcanzar avances significativos en este aspecto.
En el tercer eslabón se encuentra la
comercialización; aquí se apuntó que ésta se realiza por tres vías, que son
venta a mayoristas, minoristas y la exportación. La distribución del calzado en
León se realiza de la siguiente forma: 16.7% vende sus productos directamente
al público en León; 11.54% los vende también en forma directa pero en otras
ciudades; 26.9% los vende a otras empresas en esta región; 19.2%, por contratos
a otras ciudades; 10.3% de las empresas los exporta; y el restante 15.4% los
vende de una manera distinta. En este aspecto es importante repetir lo ya dicho
por otros autores en el sentido de que la gran dependencia que existe por parte
de los productores hacia los minoristas, provoca que los lotes de producción
sean pequeños y se tenga que producir una gran cantidad de modelos, lo cual no
permite la especialización y el aprendizaje.[26]
Otro elemento relevante es saber
cómo establecen los productores el precio de su producto; éste se fija
principalmente con base en el costo más un margen de utilidad (68.1%[27]),
con el precio anterior más la inflación (43.5%), y con relación a productos
similares (18.8%). Estas estrategias para determinar el precio permiten pensar
que la comercialización se realiza sobre todo a partir del producto y no del
mercado. En lo que concierne al uso de estudios de mercado para el diseño de la
política de ventas, sólo se detecta en una de cada tres empresas. Una de cada
cuatro mencionó que se guía por la experiencia; la misma proporción dijo que no
necesitaba saber mucho del mercado. Por último, existen dos factores que
afectan en la demanda de calzado, uno para el mercado interno, que es el poder
adquisitivo, y otro para el mercado externo, el tipo de cambio. El poder
adquisitivo de las familias se ha visto deteriorado y ello ha provocado una
contracción en la demanda, mientras que un tipo de cambio sobrevaluado provoca
que las exportaciones sean menos competitivas.
Con todo lo anterior se pueden
concluir dos cuestiones referentes a la relación de los eslabones de la cadena.
Por un lado, existen graves conflictos de interés entre los proveedores y los
fabricantes que impiden apreciar las ventajas que tendría un trabajo
cooperativo entre ambos eslabones. Por el otro, el fabricante manifiesta poco
poder de comercialización y una gran dependencia de los minoristas, lo cual
frena las potencialidades de especialización.
León, comparación con
el modelo teórico
En la definición
de un tipo ideal de distrito industrial[28]
se apuntan varios factores que permiten identificar cuándo una región puede ser
considerada por sus características:
- Existencia de un cluster contenedor de firmas en particular pequeñas y medianas concentradas
en una zona geográfica y especializada por sectores;
- Vinculación hacia adelante y atrás,
basadas en un intercambio tanto de mercado como de no mercado de bienes,
personas e información;
- La presencia de lazos sociales y
culturales que crean en los actores económicos un código de comportamiento;
- Una red de instituciones públicas y
privadas que apoyan a los agentes del cluster.
La concentración regional de la
industria en esta zona es evidente. En la ciudad de León se aglutinan 765 de
los 825 establecimientos dedicados a la fabricación que existe en Guanajuato.
La mayoría de estos establecimientos (87.7%) está conformada por micros y
pequeñas empresas.[29]
Es importante señalar la gran cantidad de proveedores que se encuentran en la
región, lo cual reduce de forma significativa los costos de acarreo.
La misma concentración provoca que
necesariamente exista un intercambio entre los distintos actores de la
industria, no obstante, como ya mencionamos en el apartado anterior, hay graves
problemas en la cadena. En el caso de la vinculación hacia atrás es poca la
cooperación con los proveedores, la relación se basa principalmente en la
operación de compraventa sin una preocupación por lograr estándares de calidad
y eficiencia que impulsen a la industria. En la liga hacia adelante las firmas
tienen poco control y conocimiento del mercado, no poseen estrategias
importantes de comercialización[30] y
presentan una gran dependencia con los comercializadores. Además, como se
mencionó arriba, no existe una cooperación importante entre las firmas. Sin
duda es en estos aspectos de la cadena productiva en los que se necesita
trabajar de una manera más decidida para volver más eficiente a la industria.
En el aspecto de la atmósfera bajo
la cual se desarrolla la industria, como ya habíamos mencionado, la ciceg efectúa
esfuerzos significativos de coordinación, pero no son suficientes. Se realiza
un considerable número de encuentros para que se produzca el intercambio;
destacan las ferias organizadas por la ciceg y la anpic en las que la gente
involucrada en esta industria participa. Existe una importante sinergia
derivada de la concentración tan intensa, el “pirateo” de trabajadores
especializados es algo cotidiano, así como la copia de diseños y materiales.
Dentro de las empresas, en especial en las grandes, se provee a los
trabajadores de una serie de servicios con el fin de integrarlos y hacerlos
sentir parte de la empresa. Por lo anterior se puede considerar que en este
aspecto la industria se desarrolla dentro de un ambiente favorable, pero falta
una mayor iniciativa de los empresarios para establecer mejor cooperación, la
cual en otros casos de distritos industriales exitosos ha demostrado ser un
factor determinante para el óptimo funcionamiento de la cadena.[31]
Por último, evaluemos la red de
instituciones públicas y privadas que apoyan al cluster. Por el lado de las instituciones
privadas ya hemos mencionado a las cámaras y asociaciones empresariales, que en
general se puede evaluar que tienen un buen desempeño. En lo que toca a las
instituciones públicas se mencionó el apoyo en investigación que realiza el ciatec, además
se fomentan las exportaciones por medio de bancomext y la cofoce. El
apoyo financiero lo otorgan nafin
y la banca comercial. Por su parte, también hay esfuerzos públicos y privados
para apoyar la formación de recursos humanos y proveer a la industria de
estudios que complementen su desarrollo. En una evaluación de esta red se puede
considerar que es buena.
Con todo lo anterior, podemos
concluir que la zona de León tiene potencial para ser considerada como un
distrito industrial, pero requiere de una mayor integración, sobre todo en la
cadena productiva. Se encuentran grandes ventajas por la concentración
geográfica, lo que genera importantes externalidades que son aprovechadas por
la industria. Existe un clima favorable, pero se necesita una mayor cooperación
interfirmas. El marco institucional es favorable pero
se requieren mayores apoyos por parte del gobierno para impulsar a la
industria.
Conclusiones
La industria del
calzado ha tenido grandes transformaciones en los últimos quince años. Al igual
que la mayoría de la industria nacional, tuvo que pasar por una
reestructuración, después de la apertura comercial. El golpe fue duro para el
sector, dado su ínfimo nivel de competitividad, y algunas empresas lograron
salir adelante gracias a su adaptación a las exigencias del mercado. La
posibilidad de entrar a mercados internacionales significa una oportunidad para
las empresas del sector, de crecer y penetrar en mercados importantes,
principalmente aquellos con los que firmó acuerdos comerciales. Con los Estados
Unidos ha aumentado su relación comercial; en caso de aprovechar la oportunidad
y las ventajas de cercanía, México puede consolidarse y crecer en el mercado
estadounidense. La propuesta de especialistas es que debe fortalecer sus
ventajas comparativas, esto es, dedicarse al calzado de cuero de segmento alto
y medio-bajo, y revertir el alto grado de participación del calzado de hule en
nuestras exportaciones.
Para que ello suceda es preciso que
internamente sumen esfuerzos los principales actores del ramo. La ventaja de la
localización geográfica debe ser aprovechada estableciendo relaciones de largo
plazo. La construcción de esta relación redundará en enormes beneficios para el
sector, y el éxito podrá resultar en la independencia de las exportaciones
respecto a las coyunturas del tipo de cambio.
Además, aunque hay algunas
excepciones de empresas e instituciones relativamente eficientes, aún es necesario
combatir las debilidades de la industria como son el rezago tecnológico y
administrativo, la escasez de insumos para la cadena productiva, la falta de
comunicación entre clientes y proveedores, los problemas de distribución y
comercialización, la falta de apoyos financieros competitivos por parte de la
banca y del gobierno, y la falta de cultura empresarial, entre otros aspectos.
De la misma manera, ha comenzado a
observarse una serie de esfuerzos de los actores del calzado para subsanar las
insuficiencias del sector. Instituciones públicas y cámaras de la industria han
sumado esfuerzos para mejorar las relaciones en la cadena productiva, la
capacitación laboral y la situación competitiva en el ámbito internacional. El
éxito dependerá también de cumplir estrictamente normas de calidad, por lo cual
se requiere un eficaz sistema nacional de innovación. En el país existen
condiciones para satisfacer la demanda doméstica, por lo que es factible
esperar un aumento en la participación del consumo nacional del zapato
mexicano.
Con todo, León está todavía lejos de
ser considerado como un auténtico distrito industrial, a causa de la
desarticulación y heterogeneidad de las empresas que aún se observa, por el
poco apoyo institucional en materia tecnológica y financiera, que debería
ofrecerse en forma coherente y coordinada. Según lo analizado aquí, creemos que
la zona zapatera de León concentra importantes elementos para ser considerada
como un potencial distrito industrial que podría alcanzar una competitividad en
el mundo entero y ampliar sus horizontes de mercado; y en aquellos en que ya
está establecido, deberá consolidarse y aumentar su proporción de mercado. Por
ello las implicaciones regionales pueden significar grandes beneficios para la
industria nacional en el largo plazo.
Problemas
del sector del calzado en León, Guanajuato
Funcionalidad
del cluster de la industria del calzado en
León, Guanajuato
Cluster de la industria del calzado en
León, Guanajuato
Cadena
productiva del calzado en León, Guanajuato
* Los suajes son moldes de acero que se usan para cortar la piel,
especialmente para cortar las plantillas y los forros.
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29-45, Reino Unido.
[1] Queremos agradecer la ayuda recibida
para la obtención de información al ingeniero Ramón Ascencio,
del ciceg;
al ingeniero José Alfredo Rosas Barajas, del ciatec; al licenciado Fabián
Obregón Torres, de la anpic;
así como a todas las personas relacionadas con la industria que de alguna forma
contribuyeron a la realización de este trabajo. Así mismo, queremos agradecer
el apoyo financiero del Centro de Investigación y Docencia Económicas (cide), que
permitió llevar a cabo el presente trabajo. Queremos extender nuestro
agradecimiento por sus valiosos comentarios al maestro Mateo Oloriz Ortega y al licenciado Ociel
Hernández Zamudio, del cide. De manera especial,
queremos agradecer la ayuda y los consejos de los doctores Kurt
Unger Rubin y Rafael Tamayo
Flores, del cide,
sin los cuales habría sido imposible la realización de este trabajo. Sin
embargo, las opiniones vertidas en el estudio son exclusivas de los autores.
[2] Salvo que se indique lo contrario, la
información de este capítulo fue obtenida en satra (Footwear
Technology Centre), World
Footwear Markets, 1996.
[3] Banco Nacional de Comercio Exterior, Oportunidades
de negocio para la industria del cuero, calzado y marroquinería, México, bancomext, Dirección General
Adjunta de Promoción Sectorial, 1997.
[4]
satra,
op.
cit.
[5] Fundamentalmente debido a una serie
de desregulaciones arancelarias acordadas en el transcurso del sexenio de
Miguel de la Madrid con el mayor socio de México, el gobierno de los Estados
Unidos.
[6] El grado de apertura de un país puede
ser medido como el volumen de comercio exterior (importaciones más
exportaciones) como proporción del producto total (X+M)/P; ver cuadro 3.
[7] Clasificación utilizada por el siem, según la
cual una empresa grande es aquella con más de 250 empleados.
[8] Referido en Bárbara Edith Barbosa
Guerrero, La industria del calzado ante el Tratado de Libre
Comercio, México, unam/Facultad
de Economía, tesis de licenciatura,
1994, p. 76.
[9] Aunque en verdad no nos podemos
referir como el manufacturador, sino que los Estados
Unidos son intermediarios de otros países que sí manufacturan el zapato.
[10]
Los datos de los Estados Unidos fueron tomados de Shoe Stats
1997, que en general tuvieron como fuente la Footwear
International Asociation y el Departamento de
Comercio de ese país.
[11] En el tlc existen 43 fracciones
arancelarias en lo que a calzado se refiere. Con los Estados Unidos 40% está
programado para desgravarse entre cinco y diez años; el resto se desgravó
inmediatamente. Con Canadá sólo 35% tuvo liberalización inmediata. En ambas
situaciones el arancel base es de 20%. La industria mexicana se vio beneficiada
por la desgravación de la mayoría de los insumos y materias primas. Tratado
de Libre Comercio de América del Norte, Industria del Cuero y Calzado, Serie Análisis Sectoriales del tlc y otros
acuerdos comerciales, México, Bancomext, febrero, 1994.
[12] Flor Brown y Lilia Domínguez, “¿Es
posible conformar distritos industriales? La experiencia del calzado en León,
Guanajuato”, en Enrique Dussel y Clemente Ruiz (coords.), Pensar globalmente y actuar
regionalmente,
México, unam,
1997, p. 171.
[13] Idem.
[14] Ibid., p. 172.
[15] Boston Consulting
Group Ltd. y Grupo Consultor Ejecutivo, Industria
del calzado, México, bancomext y secofi, 1988.
[16] Salvo que se mencione lo contrario,
toda la información referida aquí se encuentra en las Memorias
del 50 aniversario de las Cámaras de la Industria del Calzado. República
Mexicana, 1942-1992. Cf. la bibliografía.
[17] Nos ajustamos a la definición de cluster hecha por la oecd (en National
Innovattion Systems: Analytical Findings, París, Working
Group on Innovation and Technology Policy, noviembre de 1998, p. 49), la cual dice que los clusters son redes de trabajo formadas por firmas
interdependientes, instituciones proveedoras de conocimiento, instituciones puente
y consumidores, unidos en una cadena productiva creadora de valor agregado.
[18] En particular la empresa Chrysler,
que al instalarse en Silao recibió una importante
cantidad de estímulos fiscales y en especie.
[19] En el documento Oportunidades
de Negocios de la Industria del Calzado, 1997, publicado por bancomext, se puede apreciar que México tiene una posición
desfavorable en el costo de los insumos, sin embargo, dado el bajo costo de la
mano de obra en la industria, ésta se vuelve competitiva en costos a nivel
agregado.
[20] Véase Lilia Domínguez y Flor Brown,
“Productividad y cambio tecnológico en la industria mexicana del calzado”, Comercio
Exterior, vol. 42,
núm. 1, enero, 1992, p. 53. También se puede revisar la parte referente al
sector cuero y calzado del Estudio Guanajuato Siglo XXI, Guanajuato, itesm, campus León, 1994.
[21]
Arthur S. Morris y Stella Lowder, “Flexible
specialization: The application of theory in a poor-country context: Leon,
Mexico”, International
Journal of Urban and Regional Research, vol. 16, núm. 2, 1992, pp. 190-201.
[22] Todas las cifras que se presentan en
esta sección (a menos de que se indique) provienen del estudio Realidades
de la Industria del Calzado,
elaborado por el ciatec
con las empresas productoras de calzado en 1991.
[23] Morris y Lowder,
1992, p. 194.
[24] Se entiende por especialización a la
producción de cuando menos 85% de la producción total en una sola modalidad.
[25] Dato obtenido de la Encuesta
Nacional de Empleo, Salarios, Tecnología y Capacitación en el Sector
Manufacturero (enestyc) de 1989 y 1991.
[26] En especial véase Domínguez y Brown,
1992.
[27] Los porcentajes no suman 100% porque
las empresas contestaron más de un método.
[28] En esta definición de distrito
industrial se han considerado elementos de Roberta Rabelloti,
“Is there an ‘Industrial District Model’? Footwear districts in Italy and Mexico compared”, en World Development, vol. 23, núm. 1, pp. 29-45, Reino Unido, 1995. También
se tomaron elementos propuestos por H. Schmidt (1993) y citado en Domínguez y
Brown, 1997.
[29] Resulta interesante comparar este
número de empresas contra su generación de empleos, ya que las microempresas
–que representan cerca de 47.4%– sólo generan 8.4% de los empleos del sector.
[30] Existen casos interesantes como el de
Calzado Eco, que tiene un sistema de ventas por catálogo y que un número
importante de empresas ha comenzado a imitar. Esto les ha permitido no depender
demasiado de los comercializadores.
[31] Véase Rabelloti, 1995 para más detalle sobre la importancia de la cooperación en la comparación que realiza entre los distritos de calzado en México e Italia.